{"id":60,"date":"2022-08-29T01:42:25","date_gmt":"2022-08-29T01:42:25","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/?p=60"},"modified":"2022-08-29T17:25:32","modified_gmt":"2022-08-29T17:25:32","slug":"memorias-de-un-telegrafista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/index.php\/2022\/08\/29\/memorias-de-un-telegrafista\/","title":{"rendered":"Memorias de un telegrafista I: CAPITULO I"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una infancia feliz en un pueblo feliz<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A luz de los candiles y teas de ocote, en una fr\u00eda noche del 24 de diciembre del a\u00f1o 1909 al filo de la medianoche naci\u00f3 el primer hijo var\u00f3n de Francisco Tercero Escorcia y Francisca Ord\u00f3\u00f1ez Morales, su esposa de segundas nupcias, en la casona que Don Chico Tercero, como todos le llamaban, hab\u00eda construido en Somoto, el antiguo pueblo fundado por espa\u00f1oles en un peque\u00f1o valle rodeado de cerros, sobre el pueblo ind\u00edgena de Tepesomoto, como avanzada colonizadora de la regi\u00f3n norte de Nicaragua llamada las Segovias. La casona de Don Chico estaba ubicada en la calle central, llamada calle real, construida con sus propias manos a\u00f1os despu\u00e9s que muriera su adorada Carmen Salazar, su esposa y cu\u00f1ada. Su hermano Jos\u00e9 Mar\u00eda Tercero, se hab\u00eda casado con Victoria Salazar hermana de Carmen. Dos hermanos Tercero Escorcia casados con dos hermanas Salazar.<\/p>\n\n\n\n<p>Somoto, derivado del vocablo n\u00e1huatl Xomotl, era famoso por su clima fresco muy agradable, estaba asentado sobre un vallecito rodeado de cerros, al sur de la monta\u00f1a Tepesomoto o cerro de los gansos, de tepe o tepetl, que significa cerro y Xomotl que significa gansos. Somoto a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda conocida como la ciudad de los burros, pero esa es otra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el nacimiento del peque\u00f1o al que llamaron Clemente de Jes\u00fas -en reposici\u00f3n de uno de los hermanos de Francisco- asistieron a Francisca, la Pancha, su nueva esposa, una joven morena y alta de unos 26 a\u00f1os, sus simp\u00e1ticas hermanas, Carmen, Antonia y \u00c1ngela Ord\u00f3\u00f1ez, todas del coro de la iglesia y por supuesto la infaltable comadrona que ayud\u00f3 a traer al mundo al primer ni\u00f1o var\u00f3n de Francisca, quien despu\u00e9s ser\u00eda mi padre. Todas bajo la estricta y severa mirada de mi bisabuela Do\u00f1a Genoveva Morales, la madre de Francisca. Mis t\u00edas abuelas Ord\u00f3\u00f1ez a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00edan todas muy famosas como parte del grupo de beatas de la iglesia, eternas asistentes de los curas de la vieja y colonial iglesia cat\u00f3lica de Somoto cuya construcci\u00f3n se remontaba al a\u00f1o de 1616.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las Ordo\u00f1ez, como eran conocidas en Somoto, eran las encargadas de todo en la iglesia. Antonia o m\u00e1s bien la ni\u00f1a To\u00f1ita, era la m\u00e1s chispeante y divertida de todas, solterona empedernida, era como la eterna asistente del cura de turno. Carmen con una voz angelical y con unos viv\u00edsimos ojos azules como de gata, adem\u00e1s de cantar en el coro, se especializaba en fabricar preciosas flores de papel de china de brillantes colores y de hacer ornamentos de toda clase y en la organizaci\u00f3n de las primeras comuniones, procesiones de Semana Santa y todo cuanto era necesario para las ceremonias de la Iglesia. \u00c1ngela por su parte, ten\u00eda como devoci\u00f3n la propagaci\u00f3n del Amor a la Virgen de Guadalupe y todos los a\u00f1os ten\u00eda mucho trabajo los d\u00edas doce de diciembre organizando las fiestas guadalupanas, que inclu\u00edan hacer una procesi\u00f3n al cerro del Tepeyac un cerrito en las orillas de Somoto. Una de las cosas que m\u00e1s le gustaban era llevar en procesi\u00f3n la imagen enflorada de la Virgen de Guadalupe y realizar visitas a las casas de las familias que as\u00ed lo solicitaban. &nbsp;Yo todav\u00eda recuerdo ser vestido como el indito Juan Diego y subir al cerrito, cargado de ayotes y otras verduras que despu\u00e9s se le llevaban al cura de la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el nacimiento de mi padre, las t\u00edas abuelas Ordo\u00f1ez se la pasaron muy alegres y divertidas cantando villancicos y haciendo bromas sobre la extra\u00f1a coincidencia del nacimiento del ni\u00f1o precisamente en el d\u00eda de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00edralo \u00c1ngela, que bonito! \u00a1Si hasta parece un ni\u00f1o Dios! Dijo Carmen sonriendo y mostrando su dientes peque\u00f1os y muy parejitos. \u00a1Si dijo la Angelita, si es igualito al ni\u00f1o Dios de Praga! Me dan ganas de com\u00e9rmelo dijo la To\u00f1ita.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana del 25 de diciembre del a\u00f1o 1909, era romer\u00eda de los familiares y amigos de la familia -o sea todo el pueblo que para entonces solo ten\u00eda tres calles- que pasaron viendo al peque\u00f1o que hab\u00eda nacido el mismo d\u00eda y a la misma hora que el ni\u00f1o Jes\u00fas. Le llevaron mazapanes, semitas rellenas y torrejas en miel, un dulce propio de navidad en el Somoto de principios del siglo. Por eso le llamaron Clemente de Jes\u00fas Tercero Ord\u00f3\u00f1ez, hijo de Francisco Tercero, agricultor, de los Tercero de Honduras, que proven\u00edan de Guatemala y \u00e9stos, de&nbsp; M\u00e9xico y de los Escorcia de Le\u00f3n, y de Francisca Ord\u00f3\u00f1ez Morales de los Ordo\u00f1ez&nbsp; Morales originarios de Limay, Estel\u00ed, hija de Genoveva Morales y de Juan Ord\u00f3\u00f1ez, mejor conocido como Juancito Choto, por su cara colorada, m\u00fasico de capilla, honroso t\u00edtulo dado a los m\u00fasicos especializados en m\u00fasica sacra. Recuerdo muy bien a mi \u201cabuelita Genoveva\u201d con m\u00e1s de 96 a\u00f1os, muy bajita, ojitos celestes, arrugadita, con falda hasta los tobillos y muy calladita, le gustaba pararse en el quicio de la puerta de su casa a ver pasar a la gente. Se hab\u00eda casado con Juancito Choto su \u00fanico amor, a los 13 a\u00f1os de edad, porque as\u00ed lo hab\u00edan dispuesto sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>De vez en cuando a mi padre Clemente le gustaba recordar su infancia feliz en Somoto y por supuesto las continuas bromas y an\u00e9cdotas graciosas de sus incre\u00edbles t\u00edas. As\u00ed recordaba cuando el Padre Barroso el cura espa\u00f1ol reci\u00e9n llegado a Somoto les pidi\u00f3 a sus colaboradoras las infaltables \u201cni\u00f1as\u201d Ordo\u00f1ez que le buscaran un pollino para la celebraci\u00f3n del domingo de ramos en la Semana Santa. La m\u00e1s ocurrente de todas, la t\u00eda Antonia que todos llam\u00e1bamos con cari\u00f1o T\u00eda To\u00f1a, le llev\u00f3 a la casa cural de la iglesia una misteriosa cajita con el encargo del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Padre aqu\u00ed le traigo el pollino que encarg\u00f3-<\/p>\n\n\n\n<p>-Qu\u00e9 clase de broma es \u00e9sta- Exclam\u00f3 un poco molesto el Padre Barroso con su marcado acento espa\u00f1ol, cuando oy\u00f3 piar a un pollito dentro de la caja.<\/p>\n\n\n\n<p>Ud. nos pidi\u00f3 un pollino padre y esto es lo que le trajimos, un pollino, o sea un pollo chiquito- dijo ri\u00e9ndose la t\u00eda To\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Padre, dijo la t\u00eda To\u00f1a. Es que aqu\u00ed en Somoto no se usa la palabra pollino para referirse a un burro, aqu\u00ed burro es burro, lanz\u00e1ndose una carcajada que por supuesto no le hizo gracia al Padre Barroso. As\u00ed las t\u00edas, muy segovianas en su car\u00e1cter, marcaban r\u00e1pidamente su propio estilo y no se dejaban impresionar f\u00e1cilmente por la autoridad de ning\u00fan cura por muy espa\u00f1ol que fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter humor\u00edstico y las an\u00e9cdotas de mis t\u00edas Ord\u00f3\u00f1ez ameritar\u00edan un relato aparte con muchas p\u00e1ginas. Aprovechaban toda circunstancia para re\u00edrse y hacer re\u00edr a los dem\u00e1s con sus bromas y ocurrencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n se produjo un pleito entre un destacado comerciante de Somoto, Don Juan Pineda y un personaje del pueblo llamado Don Tom\u00e1s y apodado Tom\u00e1s Pel\u00f3n, por su reluciente calva. Solamente bast\u00f3 que la palabra \u201cpleito\u201d, el apellido \u201cPineda\u201d y el apodo \u201cPel\u00f3n\u201d empezaran con la letra \u201cP\u201d para que la <a>t\u00eda To\u00f1a<\/a>, usando su prol\u00edfica imaginaci\u00f3n y agudo sentido del humor, escribiera todo un largo relato del pleito aquel, solo con palabras que empezaran con la letra \u201cP\u201d y lo divulgaran entre todos los amigos y familiares, o sea todo el pueblo, que conoc\u00eda de memoria el pleito entre Pineda y Don Tomas Pel\u00f3n. El relato se denominaba \u201cPleito Pineda Pel\u00f3n\u201d y narraba el conflicto de una forma que solo la t\u00eda To\u00f1a pod\u00eda hacer. Una de las frases que recordaba mi padre era cuando el se\u00f1or Pineda furioso por el pleito, sac\u00f3 una pistola amenazando a Don Tomas Pel\u00f3n, que asustado corri\u00f3 calle abajo calle abajo en aquellas pedregosas y polvorientas calles de Somoto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026-Pineda puso pistola pel\u00f3n\u2026 Pel\u00f3n puso pies polvorosa-\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda Carlota, la hermana mayor de mi padre, \u00fanica mujer entre los siete hijos del matrimonio del abuelo Chico con la abuela Pancha, hered\u00f3 el sentido de humor de los Ord\u00f3\u00f1ez, gozaba con las ocurrencias de la T\u00eda To\u00f1a y sus carcajadas se o\u00edan a una cuadra de distancia cuando platicaba con ella que con gran seriedad contaba sus cuentos. La t\u00eda Carlota hab\u00eda llegado a Somoto a pasar vacaciones, muchos a\u00f1os despu\u00e9s de haberse ido a vivir a la Costa Atl\u00e1ntica con su marido, el Teniente GN Constantino Downs, un elegante negro o afrodescendiente como le dicen ahora, originario de Cuba y criado en Puerto Cabezas, que se enamor\u00f3 perdidamente de la t\u00eda Carlota y se cas\u00f3 con ella a pesar de la oposici\u00f3n de una parte de la familia, por meros prejuicios raciales.<\/p>\n\n\n\n<p>-La Carlota arruin\u00f3 la raza-dec\u00edan con sorna algunas de las t\u00edas Salazar de la parte m\u00e1s blanca y arrugada de la familia, comentando aquel inusual matrimonio en aquellas tierras segovianas donde ver a un afrodescendiente era realmente muy raro. En el norte era muy raro ver a un negro. En mi infancia solo conoc\u00ed al negro Tilson, un mec\u00e1nico que seguramente lleg\u00f3 con la construcci\u00f3n de la carretera norte y se qued\u00f3 enamorado de Somoto. Era el eterno c\u00e1tcher del equipo de b\u00e9isbol de Somoto. Lo recuerdo hablando muy mal el espa\u00f1ol y siempre con un palillo de dientes en la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>El teniente Constantino Downs era un elegante y pundonoroso oficial de carrera del ej\u00e9rcito de Nicaragua, nacido en Cuba, que estuvo en servicio en la plaza de Somoto y que se llev\u00f3 a la t\u00eda Carlota a la Costa Atl\u00e1ntica donde fue comandante de varios destacamentos militares o cuarteles en Puerto Cabezas, Waspan, Rosita, Bonanza y otras localidades. La t\u00eda Carlota se perd\u00eda por a\u00f1os sin llegar a Somoto, pero cuando llegaba al pueblo, era toda una novedad, ya que llegaba cargada de regalos para sus hermanos y sobrinos. Los regalos eran productos extranjeros desconocidos en Somoto, como telas de seda y brocados, golosinas y juguetes para sus sobrinos, que compraba en los almacenes chinos de esa \u00e9poca en el Puerto Cabezas donde atracaban barcos mercantes. As\u00ed conoc\u00ed las boyas o raras esferas de vidrio que usaban para se\u00f1alizar la entrada al puerto, las deliciosas palomitas de ma\u00edz o pop corn caramelizado, la manteca Crisco, los sabrosos caramelos craft, que se deshac\u00edan en la boca y la maravilla de maravillas para m\u00ed: un carrito de bater\u00eda con control remoto. En los a\u00f1os 56 o 57 eran una novedad desconocida entre los muchachos, acostumbrados a jugar solo con trompos de madera, \u201cpapelotes\u201d o cometas de papel y \u201cmaules\u201d o canicas de vidrio.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n la t\u00eda To\u00f1a, le pidi\u00f3 a Carlota, con su acento t\u00edpico del norte, probablemente de origen andaluz, que no pronuncia las eses al final de las palabras, al despedirse de ella en uno de sus viajes, mientras saboreaba su caf\u00e9 con rosquillas, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Carlota a m\u00ed me gustan mucho las historias de santo y me gustar\u00eda que me mandara o me trajera alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocedora de lo beata que era la t\u00eda To\u00f1a, la t\u00eda Carlota vio la ocasi\u00f3n de quedar bien con la t\u00eda To\u00f1a y se apresur\u00f3 para cumplir con su deseo. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 y c\u00f3mo tuvo que hacer mi t\u00eda Carlota para conseguirle las historias y hacerle llegar en ese tiempo de dif\u00edcil comunicaci\u00f3n desde Puerto Cabezas en la Costa Caribe de Nicaragua, hasta Somoto, un paquete con una serie de historietas de vidas de santos, all\u00ed estaban las historias sobre San Francisco, San Sebasti\u00e1n, San Antonio etc. Cuando lleg\u00f3 otra vez Carlota a Somoto en otro de sus raros viajes, le pregunt\u00f3 a la t\u00eda To\u00f1a si hab\u00eda recibido el paquete con las vidas de los santos, que le hab\u00eda hecho llegar. La t\u00eda To\u00f1a, muy seria le contest\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Ay! \u00a1Carlota, me entendiste mal!, yo quer\u00eda novelas de Santo, pero no de santos de la iglesia, de esos ya estoy aburrida y me las conozco de memoria, yo quer\u00eda novelas de Santo, pero de \u201cSanto el Enmascarado de Plata, como las que me presta mi sobrino Gustavo, dijo la t\u00eda ech\u00e1ndose a re\u00edr. A mi t\u00eda Carlota como que le hac\u00edan cosquillas, se le sal\u00edan las l\u00e1grimas de la risa. Hab\u00eda ca\u00eddo una vez m\u00e1s en una de las bromas de la T\u00eda To\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre, tuvo una infancia de lo m\u00e1s feliz y despreocupada en Somoto, rodeado el cari\u00f1o de sus padres, t\u00edas, primos y de sus seis hermanos. Mostraba mucha inteligencia y era muy obediente con su padre Francisco, ayud\u00e1ndole en lo que pod\u00eda a su corta edad. Fue matriculado en la \u00fanica escuela p\u00fablica de Somoto y tuvo como profesor al prestigiado Don Nando Roque insigne liberal y gran maestro de primaria, de aquellos ilustres y abnegados educadores que hac\u00edan de su magisterio un verdadero apostolado, sin esperar ning\u00fan reconocimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una infancia feliz en un pueblo feliz A luz de los candiles y teas de ocote, en una fr\u00eda noche del 24 de diciembre del a\u00f1o 1909 al filo de la medianoche naci\u00f3 el primer hijo var\u00f3n de Francisco Tercero Escorcia y Francisca Ord\u00f3\u00f1ez Morales, su esposa de segundas nupcias, en la casona que Don Chico Tercero, como todos le llamaban, hab\u00eda construido en Somoto, el antiguo pueblo fundado por espa\u00f1oles en un peque\u00f1o valle rodeado de cerros, sobre el pueblo ind\u00edgena de Tepesomoto, como avanzada colonizadora de la regi\u00f3n norte de Nicaragua llamada las Segovias. 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