{"id":196,"date":"2022-08-29T02:00:47","date_gmt":"2022-08-29T02:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/?p=196"},"modified":"2022-08-29T17:24:15","modified_gmt":"2022-08-29T17:24:15","slug":"memorias-de-un-telegrafista-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/index.php\/2022\/08\/29\/memorias-de-un-telegrafista-6\/","title":{"rendered":"Memorias de un telegrafista I: CAPITULO VI"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La guerra civil de 1926<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En febrero de 1926 los rumores de guerra civil eran cada vez m\u00e1s insistentes, los liberales se estaban rearmando en contra del gobierno conservador golpista. Mucho se hablaba de que por el Lomazo, el levantamiento armado que inici\u00f3 &nbsp;Emiliano Chamorro el 24 de octubre de 1925, cuando se tom\u00f3 el cuartel militar de la Loma de Tiscapa en Managua en contra del presidente constitucional Don Carlos Sol\u00f3rzano, estallar\u00eda la guerra civil, ya que el Vicepresidente Dr. Juan Bautista Sacasa no renunciar\u00eda a su cargo. Con el apoyo de M\u00e9xico con armas y municiones en mayo de 1926 el General liberal Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada desembarc\u00f3 en Puerto Cabezas en la Costa Atl\u00e1ntica de Nicaragua e instal\u00f3 otro gobierno. En las Segovias, el general liberal Augusto C. Sandino al mando de un grupo de liberales armados andaba organizando a los campesinos en contra de los conservadores chamorristas. Los marines norteamericanos para apoyar a gobierno conservador de Adolfo D\u00edaz desembarcaron otra vez en Nicaragua. En el Ocotal los conservadores estaban al mando de Don Salvador Paguaga, Jefe Pol\u00edtico de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sandino que se encontraba en Tampico, M\u00e9xico donde trabajaba en una empresa petrolera y hab\u00eda conocido de cerca el movimiento revolucionario mexicano. Al enterrase de la ocupaci\u00f3n yanqui regresar\u00eda a Nicaragua el 16 de mayo de 1926 para integrase al ej\u00e9rcito constitucionalista. En pocos meses lograr\u00eda reunir un peque\u00f1o grupo de hombres y armas para combatir a los conservadores desde la guerra constitucionalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de obligar a renunciar a Chamorro, y de varios intentos de estabilizar la situaci\u00f3n pol\u00edtica de Nicaragua, los americanos impusieron como presidente de facto de un gobierno conservador a Adolfo D\u00edaz que hab\u00eda propuesto que Nicaragua se convirtiera en un protectorado yanqui ya que sosten\u00eda la tesis \u201camericanista\u201d de soberan\u00eda limitada, que dec\u00eda que era mejor un pa\u00eds con orden y progreso bajo la tutela americana que un pa\u00eds soberano pero an\u00e1rquico. No era una tesis exclusiva de \u00e9l. De hecho, la sosten\u00edan hasta los l\u00edderes nacionalistas e independentistas cubanos y del Caribe de ese tiempo y al final fue lo que prevaleci\u00f3 en el caso de Puerto Rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Adolfo D\u00edaz, incluy\u00f3 en su tesis tanto el elemento militar como el financiero: la protecci\u00f3n a trav\u00e9s de los marines y el apoyo de los empr\u00e9stitos, la protecci\u00f3n integral: el protectorado. Adolfo D\u00edaz conoc\u00eda perfectamente la pol\u00edtica del primer Roosevelt conocida como la pol\u00edtica del garrote y\/o de las ca\u00f1oneras; igualmente conoc\u00eda bien la pol\u00edtica de Taft, sucesor de Roosevelt, publicitada como pol\u00edtica del d\u00f3lar. Fueron a\u00f1os dif\u00edciles para Nicaragua. De gran inestabilidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de atacar la ciudad de El J\u00edcaro en la que las fuerzas de Sandino ser\u00edan derrotadas, Sandino increment\u00f3 su actividad guerrillera que se nutri\u00f3 de muchos voluntarios procedentes de varias regiones de Nicaragua y comenz\u00f3 a dar golpes militares y cosechar \u00e9xitos en el frente durante los primeros meses de 1927.<\/p>\n\n\n\n<p>Clemente recordar\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s esos d\u00edas aciagos de febrero de 1926, cuando se dio el primer ataque de los revolucionarios liberales y sus fuerzas &nbsp;al Ocotal y a Somoto. Solo era un presagio de lo que habr\u00eda de venir en ese a\u00f1o y el siguiente 1927 por la llamada guerra constitucionalista. Sobre todo, en el ataque al Ocotal por Sandino que provoc\u00f3 el primer ataque a\u00e9reo a una poblaci\u00f3n civil en la historia.&nbsp; La guerra entre liberales y conservadores estaba adquiriendo cada vez m\u00e1s fuerza, habida cuenta que los revolucionarios liberales ten\u00edan el apoyo pol\u00edtico del Gobierno liberal de Honduras y del Gobierno de Plutarco El\u00edas Calles, Presidente de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Como telegrafista principal del Ocotal, Clemente se manten\u00eda muy bien informado de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y militar de Nicaragua y en particular de la zona fronteriza norte, ya que exist\u00eda comunicaci\u00f3n entre los telegrafistas de la regi\u00f3n. Era un rumor a voces que, por un acuerdo entre el presidente de M\u00e9xico y el Presidente de Honduras, los revolucionarios liberales utilizar\u00edan el territorio hondure\u00f1o para pasar armas, miles de fusiles y municiones, que proven\u00edan de M\u00e9xico. Toda la frontera con Honduras era un hervidero de intrigas, espionaje y operaciones militares. Desde el Golfo de Fonseca, las ciudades fronterizas de Somotillo, Somoto Grande y Ocotal eran constantemente asediadas y atacadas por revolucionarios bien armados.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de febrero, montado en una bestia barcina, pas\u00f3 por la casa del tel\u00e9grafo en la que se detuvo al ver a mi padre en el quicio de la puerta, el Coronel Mart\u00ednez uno de los Jefes militares encargado de la plaza del Ocotal, y sin apearse del caballo le dijo en un tono m\u00e1s bien cari\u00f1oso que imperativo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Clement\u00edo, la cosa esta muy peligrosa, me voy con mi gente para \u201cLas Manos\u201d, y quiero que te vayas conmigo, tengo informaci\u00f3n de un ataque de los revoltosos el d\u00eda de hoy y voy a tomar mejores posiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le agradezco su atenci\u00f3n, pero como Ud. sabe, mientras est\u00e9 aqu\u00ed el Jefe Pol\u00edtico Don Salvador Paguaga, yo no me puedo mover de mi puesto. El coronel Mart\u00ednez le pic\u00f3 las espuelas a su caballo, al tiempo que le dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>-Entonces que te jodan por baboso, ve a qu\u00e9 horas que lo digo-<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s mi padre reflexionaba que jam\u00e1s se hab\u00eda arrepentido de ser leal en el cumplimiento de su deber.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la noche su buen amigo Paco Salcedo, se apareci\u00f3 en la casa de la Chepita Lovo, donde mi padre disfrutaba de darle clases a tan adorable se\u00f1orita.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tengo noticias ciertas que hoy entra la revoluci\u00f3n liberal al Ocotal. Te lo digo para que no est\u00e9s desprevenido-<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente se dirigi\u00f3 a las oficinas del tel\u00e9grafo donde ya hab\u00eda llegado la orden del Jefe Pol\u00edtico de que se alistaran para salir a pasar la noche fuera de la ciudad, en unas posiciones estrat\u00e9gicas para la defensa del Ocotal.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>&nbsp;\u201c Yo, en febrero de 1926 adem\u00e1s de ser el Telegrafista Principal era el Administrador de correos y como tal ten\u00eda en mi poder dos paquetes denominados Valores Declarados con trescientos c\u00f3rdobas (igual al d\u00f3lar) cada uno, que hab\u00eda depositado en mi oficina el Administrador de Rentas, Se\u00f1or Jos\u00e9 Zamora, con destino a Managua\u201d contaba mi padre<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Mi padre, por la estricta manera en que fue criado por su familia con estrictos valores morales, era absolutamente honrado, como lo demostrar\u00eda en repetidas ocasiones en su vida. Ten\u00eda a su<\/p>\n\n\n\n<p>cargo la caja de caudales del tel\u00e9grafo, con unos 600 c\u00f3rdobas (Un c\u00f3rdoba =Igual a un d\u00f3lar) y no se iba a ir dej\u00e1ndola abandonada al pillaje, ni se la iba a llevar. Tampoco confiaba en las autoridades conservadoras.&nbsp; Solo se le ocurri\u00f3 dejarla \u201cpara ma\u00f1ana\u201d bajo la custodia de Don Alfonso Mantilla, un honrado y prominente ciudadano ocotaliano, que \u00e9l conoc\u00eda perfectamente ya que tambi\u00e9n le daba clases de tel\u00e9grafo a su hermosa nieta Alicia Talavera, la hija mayor de Don Daniel Talavera, esposo de Carmen Mantilla la escritora de la novela de piratas. Don Daniel era t\u00edo de la que a\u00f1os despu\u00e9s fuera la esposa de mi padre Clemente y mi madre, Ernestina Talavera Tercero. El Se\u00f1or Matilla, recibi\u00f3 los sobres sin conocer su contenido y dijo que con gusto los guardar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Les dijo a sus amigos, solo d\u00e9jeme ir a dejar una encomienda donde Don Alfonso Mantilla, \u00e9l es una persona honrada y sabr\u00e1 qu\u00e9 hacer con este encargo, pens\u00f3 sin decir a lo que iba. Seiscientos pesos eran una fortuna para el que solo ganaba 20 pesos al mes. Pero nadie iba a decir que Clemente Tercero hab\u00eda huido llev\u00e1ndose un peso que no le perteneciera. Presintiendo que a lo mejor no volver\u00eda tan pronto, meti\u00f3 en una bolsa grande de lona, de esas que se usan para transportar correspondencia postal, ciertos \u00fatiles como libros, ropa y otros, para llevarlos al lugar donde pernoctar\u00edan.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>-\u201cSalimos como a las nueve de la noche, en un grupo como de 20, la mayor parte montados, bajo el mando del Jefe Pol\u00edtico Don Salvador Paguaga Moncada, con rumbo al norte de la ciudad\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-Al llegar al barrio El Coyolar nos hicieron los primeros disparos, entabl\u00e1ndose un tiroteo de ambos lados.&nbsp; Entonces se nos orden\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>-Pie a tierra-<\/p>\n\n\n\n<p>-Nos tumbamos y nos parapetamos lo mejor que pudimos siempre disparando-<\/p>\n\n\n\n<p>Mi bestia al ruido de los disparos sali\u00f3 corriendo. Apenas pude y como pude intent\u00e9 buscarla, pero todo fue in\u00fatil. Me qued\u00e9 a pie, lo \u00fanico que encontr\u00e9 fue el saco de lona con todas mis cosas regadas en la calle. El grupo se dispers\u00f3 , pero al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, mi padre se junt\u00f3 con unos 10 muchachos que iban huyendo de la refriega &nbsp;y se dirigieron a pie rumbo al pueblo cercano llamado Totogalpa, a campo traviesa, por montes y potreros para evitar a los revoltosos que hab\u00edan atacado al Ocotal. Antes de entrar a Totogalpa, cuya situaci\u00f3n no conoc\u00edan, se detuvieron en un lugar llamado \u201cLas uvas\u201d protegidos por los abundantes bosques de pinos y robledales, donde pasaron cuatro d\u00edas, durmiendo a la intemperie y pr\u00e1cticamente sin comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre sufr\u00eda de una fuerte tos agravada por tantos d\u00edas a la intemperie en las noches fr\u00edas de las Segovias. En esos largos d\u00edas que se le hicieron eternos, mi padre estuvo recordando a su familia de Somoto a su madre y sus hermanos que hac\u00eda muchos a\u00f1os que no ve\u00eda.&nbsp; Por su joven mente pasaron tantos recuerdos, como cavilaciones sobre su futuro. Estaba enfermo, hambriento, pero estaba vivo. Siempre tuvo un car\u00e1cter optimista. Ya hab\u00eda salido de varios aprietos en su vida, tambi\u00e9n saldr\u00eda de este, no sab\u00eda c\u00f3mo, pero saldr\u00eda del atolladero. Siempre hay una manera, se dec\u00eda a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al quinto d\u00eda muy de ma\u00f1ana los sorprendi\u00f3 uno de los revolucionarios liberales, llamado Francisco L\u00f3pez Alfaro, que result\u00f3 pariente de uno de los muchachos de aquella tropa de muchachos asustados. Muy generosamente, se ofreci\u00f3 a servirles de gu\u00eda hacia Honduras, ya que si se quedaban por all\u00ed y los encontraban las fuerzas liberales que hab\u00edan atacado al Ocotal, muy probablemente los matar\u00edan o quiz\u00e1s los reclutar\u00edan a la fuerza para sus filas. Se dirigi\u00f3 con rumbo norte a trav\u00e9s de las monta\u00f1as que tan bien conoc\u00eda. Caminaron todo el d\u00eda y al amanecer llegaron a Oyoto un pueblo ya en territorio hondure\u00f1o. All\u00ed se separaron y cada quien tom\u00f3 su camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre se dirigi\u00f3 a San Marcos de Col\u00f3n. Empez\u00f3 a caminar por las calles polvorientas de esa ciudad y providencialmente se encontr\u00f3 con Juli\u00e1n Espinoza,\u201dJuliancito\u201d, quien era su cu\u00f1ado, el esposo de su hermana mayor Raquel Tercero. Juliancito le inform\u00f3 que su padres y hermanos, &nbsp;incluso Raquel, se encontraban en Las Mesas de Cacamuy\u00e1, en la finca del t\u00edo El\u00edas Tercero, un hermano hondure\u00f1o de su pap\u00e1 y le pidi\u00f3 que fuera con \u00e9l a verlos. El coraz\u00f3n le dio un salto de alegr\u00eda. Le parec\u00eda mentira que se reunir\u00eda con su familia. No ten\u00eda ni idea que ellos hab\u00edan salido huyendo de Somoto por la guerra que ya se hab\u00eda desatado. A pesar de que Somoto solo quedaba a ocho leguas del Ocotal, nada sab\u00eda de lo que estaba pasando, ya que seguramente tambi\u00e9n all\u00ed se hab\u00edan cortado las comunicaciones. Era lo primero que hac\u00edan los revolucionarios cuando iban a atacar una poblaci\u00f3n, cortar las l\u00edneas telegr\u00e1ficas. \u00a1Imagin\u00f3 la angustia de sus padres al tomar la decisi\u00f3n de irse emigrados para Honduras dejando a su hijo en medio de tantos peligros que envuelve la guerra, cualquier guerra!<\/p>\n\n\n\n<p>Juliancito tambi\u00e9n le inform\u00f3 que no solo su pap\u00e1, mam\u00e1 y hermanos hab\u00edan emigrado por la guerra a Honduras, sino que tambi\u00e9n su t\u00eda Victoria Salazar y sus nietas hab\u00edan cruzado la frontera.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que mi padre no sab\u00eda era que una tarde de febrero de 1926 en Somoto, Do\u00f1a Victoria Salazar \u201cMama Toya\u201d de 67 a\u00f1os, una se\u00f1ora alta, blanca, con el pelo canoso recogido en una mo\u00f1a con la mirada profunda y el rostro muy serio, daba \u00f3rdenes terminantes a sus seis nietas, la mayor Ernestina Talavera de 16 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos y la menor Merceditas de solo cinco a\u00f1os. Su hija Isabel hab\u00eda muerto solo unos cuatro a\u00f1os atr\u00e1s a la edad de 35 a\u00f1os, dej\u00e1ndole a su cargo directo a las tres ni\u00f1as m\u00e1s chiquitas: Teresita, Mar\u00eda Victoria y Merceditas. Las m\u00e1s grandes, Mar\u00eda Ernestina, mi madre, Fidelina e Isabel se quedaron con su padre Antol\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ernestina; ay\u00fadame a arreglar estos motetes y luego hazte cargo de tus hermanas, mira que est\u00e9n bien abrigadas; dile a la Chabelita que se apure, que se vista r\u00e1pido; Fidelina viste a Merceditas, Teresita, termina de ponerle los botines a Victoria, que nos espera una larga jornada-<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras daba \u00f3rdenes a diestra y siniestra y controlaba todo con su severa y profunda mirada de ojos azules, hac\u00eda un l\u00edo con la ropa de ella y las ni\u00f1as, y amarraba las bolsas con lo que pod\u00eda llevar de comida: Una bolsa de pinolillo, tapas de dulce de panela, un rollo de tortillas y queso. No pod\u00edan quedarse un segundo m\u00e1s en Somoto. Se hab\u00eda corrido la voz que los Sandinistas al mando del General Carlos Salgado, atacar\u00edan el pueblo esa noche. Se arregl\u00f3 el cabello, se ajust\u00f3 la peineta y se coloc\u00f3 su reboso negro y emprendi\u00f3 el camino hacia el norte, saliendo en direcci\u00f3n a la monta\u00f1a de Somoto, por la poza del r\u00edo Musunce.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo unos d\u00edas atr\u00e1s el Almac\u00e9n de su yerno Don Antol\u00edn Talavera, mi abuelo materno, hab\u00eda sido saqueado por un grupo de militares de la Guardia Nacional del gobierno conservador o Constabularia. Lo que no se hab\u00edan robado lo hab\u00edan destruido. Dejaron el almac\u00e9n en ruinas. Mar\u00eda Ernestina hab\u00eda tenido que ir a declarar al cuartel de la Guardia Nacional Constabularia sobre el saqueo al almac\u00e9n de su padre ante el oficial norteamericano que estaba al mando. Le prometieron investigar y castigar a los culpables. La Constabularia era dirigida por oficiales norteamericanos. El motivo del asalto al almac\u00e9n de Don Antol\u00edn Talavera, quien proven\u00eda de una antigua familia liberal era que se rumoraba que colaboraba clandestinamente con las fuerzas liberales que pretend\u00edan derrocar al gobierno conservador. Aun as\u00ed era amigo del oficial americano que comandaba la Constabularia en Somoto, aquel experimento de ej\u00e9rcito nacional h\u00edbrido libero conservador, impuesto por la intervenci\u00f3n norteamericana, termin\u00f3 por convertirse en un ej\u00e9rcito partidario, ya que al final toda la oficialidad era conservadora. El oficial norteamericano con quien jugaba de cuando en cuando una partida de p\u00f3ker, sospechaba del comerciante liberal, ya que muy convenientemente cada vez que los liberales atacaban Somoto, Don Antol\u00edn, mi abuelo, se desaparec\u00eda por unos d\u00edas. En esta ocasi\u00f3n hab\u00eda tenido que huir a San Marcos de Col\u00f3n, donde tambi\u00e9n se encontraba su cu\u00f1ado Jos\u00e9 Mar\u00eda Tercero Salazar.<\/p>\n\n\n\n<p>En el trayecto de San Marcos de Col\u00f3n hacia Las Mesas de Cacamuy\u00e1, pasaron por la finca los Aradito, &nbsp;de un primo de mi pap\u00e1, donde se encontraba la t\u00eda Victoria Salazar viuda de Tercero cu\u00f1ada de Francisco Tercero, en compa\u00f1\u00eda de todas sus nietas Ernestina, Fidelina, Teresita, Isabel, Victoria y Merceditas, todas Talavera Tercero, pues ellas tambi\u00e9n hab\u00edan tenido que huir a Honduras para encontrarse con su Padre Antol\u00edn &nbsp;y el hijo de la t\u00eda Victoria, Jos\u00e9 Mar\u00eda, hermano de su madre Isabel que hab\u00eda fallecido unos a\u00f1os atr\u00e1s. Rememorando aquellos tiempos mi padre con un suspiro de nostalgia, como si el suspiro el aclarara la memoria me cont\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>-En los Araditos vi por segunda vez a aquella muchachita cuya mirada profunda, limpia y un poco tristona se hab\u00eda quedado en mi memoria desde aquella vez que la vi en la calle junto a sus hermanas. Aquellos ojos peque\u00f1os y un poco almendrados eran como si sonrieran dulcemente. Ahora aquella ni\u00f1a era un esbelta y llamativa joven de 16 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, en la flor de su vida, muy segura de s\u00ed misma, quien parec\u00eda hacerse cargo de todo en aquella situaci\u00f3n, como si estuviera acostumbrada a tenerlo todo bajo control. La salud\u00e9 y le dije que me acordaba muy bien de ella, cuando era solo una ni\u00f1a. Para mi sorpresa, ella tambi\u00e9n dijo que me recordaba perfectamente, que era el hijo mayor del t\u00edo Chico. Solo nos quedamos un rato en los Araditos, lo suficiente para darles agua y darles de comer un poco de zacate a las bestias. Tambi\u00e9n nosotros gozamos un rato de la hospitalidad de los primos de Los Araditos y tomamos caf\u00e9 con rosquillas que nos supieron a gloria, y seguimos nuestro camino hacia Las Mesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias veces m\u00e1s volvi\u00f3 a ver a Ernestina y a sus hermanas en los Araditos o cuando alguna vez llegaban a visitar al t\u00edo El\u00edas en Las Mesas. Aprovechaba cualquier pretexto para ir a dejar algo o darle una raz\u00f3n a la mama Toya, as\u00ed pod\u00eda conversar, aunque fuera solo un rato con Ernestina. Algo ten\u00eda esa muchacha en su personalidad, en su presencia y en su car\u00e1cter que le hac\u00eda muy atractiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Juliancito, como todos le dec\u00edan cari\u00f1osamente, con Clemente al que ten\u00edan a\u00f1os de no ver, para todos fue una grat\u00edsima sorpresa, especialmente para su madre Francisca y para su papa Chico. Fue una fiesta para todos sus hermanos que no cab\u00edan del gozo de ver a Clemente hecho todo un caballero. Se sinti\u00f3 feliz y muy contento de volver a reunirse con los suyos, aunque comprend\u00eda la dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica por la que atravesaban. Para \u00e9l estaba m\u00e1s que claro que no hay nada mejor para reponer fuerzas y recuperar el \u00e1nimo, que un ba\u00f1o de familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Su hermana Carlota y su prima Trina, compart\u00edan el hecho que eran \u00fanicas hijas mujeres, entre todos sus hermanos varones y por lo tanto se ve\u00edan como hermanas y se hab\u00edan asociado en todo para pasarla bien con sus bromas, sus secretos, sus juegos y sus cantos compartidos. Se esmeraban en prodigarle las mayores atenciones posibles. La Trinita era muy bonita y cantaba canciones campesinas que le encantaba escuchar a mi padre, que empezaba a ver a la prima con otros ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Acostumbrado como estaba a la ciudad, en Las Mesas, Clemente sent\u00eda que el tiempo pasaba lentamente en aquel ambiente id\u00edlico del campo hondure\u00f1o, en el que solo se trataba de labores agr\u00edcolas especialmente para la siembra y cosecha de tabaco. Poco a poco se fue acostumbrando al trabajo del campo y ayudaba a sus primos Francisco, El\u00edas y Tomasito, y al mismo t\u00edo El\u00edas en todo cuanto pod\u00eda. Aunque no ten\u00eda experiencia en la agricultura, ya le estaba gustando la vida apacible y sencilla en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p>No se explicaba porque se sent\u00eda muy a gusto y sent\u00eda un inexplicable atractivo por aquel ambiente, por el zumbido del aire fresco en las ma\u00f1anas, que se colaba en medio de los robledales, por el perfume de multitud de flores silvestres y sobre todo por la acogida de toda la familia que lo hac\u00edan sentir como en su casa. Pero tambi\u00e9n reconoc\u00eda que ya le hac\u00edan falta las canciones campesinas de la atractiva prima Trinita.<\/p>\n\n\n\n<p>No sin un poco de aprensi\u00f3n, se atrevi\u00f3 a pedirle a su t\u00edo El\u00edas, que le permitiera sembrar un peque\u00f1o tabacal en su tierra, el t\u00edo El\u00edas le contest\u00f3 que tierras ten\u00eda de sobra, que no se la negaba, pero que esa clase de trabajo no era para \u00e9l, que ya era un hombre de ciudad. Le dijo aquel viejo refr\u00e1n \u201czapatero a tus zapatos\u201d. Con muy buenas razones le explic\u00f3 que no lo consideraba apto para esa dura faena y que \u00e9l tendr\u00eda mejor destino en su vida de joven con aspiraciones de superaci\u00f3n. Tampoco hab\u00edan pasado desapercibidas para el t\u00edo El\u00edas el intercambio de miradas entre la Trinita, su hija, y su sobrino Clemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre supo despu\u00e9s, que el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/4_de_mayo\">4 de mayo<\/a> de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1927\">1927<\/a> en la villa de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tipitapa\">Tipitapa<\/a>, el General <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Moncada\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada<\/a> en su calidad de delegado del Presidente Provisional <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Bautista_Sacasa\">Juan Bautista Sacasa<\/a>, hab\u00eda firmado junto con <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Henry_L._Stimson\">Henry L. Stimson<\/a>, enviado del gobierno estadounidense, el llamado <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Pacto_del_Espino_Negro&amp;action=edit&amp;redlink=1\">Pacto del Espino Negro<\/a>, para poner fin a la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Guerra_Constitucionalista_de_Nicaragua\">Guerra Constitucionalista de Nicaragua<\/a>. El primer acuerdo de dicho pacto exig\u00eda la \u201c<em>entrega simult\u00e1nea de las armas de las dos partes a la custodia de los americanos<\/em>\u201d que manten\u00edan intervenido el pa\u00eds desde el a\u00f1o 1909 despu\u00e9s que provocaron mediante la famosa nota Knox, la ca\u00edda del general Jos\u00e9 Santos Zelaya, que se opon\u00eda a la dominaci\u00f3n imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre hab\u00eda nacido en 1909 el a\u00f1o en que cay\u00f3 el gobierno liberal de Zelaya. La intervenci\u00f3n inicial se convirti\u00f3 en ocupaci\u00f3n militar por el cuerpo de Marinos de los Estados Unidos (USMC) en el a\u00f1o 1912 cuando desembarcaron tropas norteamericanas que se mantendr\u00edan en el pa\u00eds pr\u00e1cticamente hasta 1933.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los puntos del Pacto del Espino Negro, se\u00f1alaba la continuaci\u00f3n temporal en el pa\u00eds de una fuerza de marinos para la garant\u00eda del cumplimiento de lo acordado en el pacto. Los norteamericanos deseaban imponer en Nicaragua la \u201cpol\u00edtica del d\u00f3lar\u201d y aduc\u00edan sus derechos indiscutibles sobre la zona de influencia en el caribe y Centroam\u00e9rica a causa de la construcci\u00f3n del canal de Panam\u00e1. Todos los generales del <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Ej%C3%A9rcito_Liberal_Constitucionalista&amp;action=edit&amp;redlink=1\">Ej\u00e9rcito Liberal Constitucionalista<\/a> aceptaron dicho acuerdo, menos uno, el General <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Augusto_C._Sandino\">Augusto C. Sandino<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos colegas telegrafistas le informaron que la Blanquita -su Blanquita-&nbsp; se hab\u00eda casado en mayo de ese a\u00f1o 1927 con el General Augusto C. Sandino. Ella no resisti\u00f3 el cortejo y los halagos del General Sandino, una leyenda viva que se hab\u00eda fijado en ella. A Sandino le llam\u00f3 la atenci\u00f3n lo inteligente que era ella y que hablaba de todo. Nunca se imagin\u00f3 que una jovencita de un peque\u00f1o pueblecito como era San Rafael en 1927 compartiera tanto sus ideas sobre la vida, sobre el universo, sobre el m\u00e1s all\u00e1, sobre la libertad y el progreso social. Sandino se maravillaba de las ideas y conocimientos de Blanquita, de donde hab\u00eda sacado esa muchachita tantas ideas progresistas. Nadie sabe para qui\u00e9n trabaja. Para algo hab\u00edan servido sus largas conversaciones telegr\u00e1ficas con Blanquita, sobre el liberalismo y la teosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche cay\u00f3 sobre Ocotal con su manto negro, sin luna: Corr\u00eda un viento fr\u00edo en las calles solitarias, l\u00f3bregas de la ciudad, nadie circulaba, ni a pie ni a caballo y solo se o\u00eda la \u201clatiz\u00f3n\u201d de perros que hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s tensa aquella calma espesa como la noche. Era un secreto a voces que la ciudad ser\u00eda atacada por las fuerzas del General Sandino. Solo era cuesti\u00f3n de tiempo. Hab\u00eda rumores de hombres armados en la zona que bajaban de las monta\u00f1as de Dipilto, de Mozonte, San Fernando y Santa Clara.<\/p>\n\n\n\n<p>Sandino era jefe liberal constitucionalista que operaba en los departamentos de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nueva_Segovia\">Nueva Segovia<\/a> y <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Departamento_de_Nueva_Segovia\">Jinotega<\/a>.&nbsp; El Capit\u00e1n <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/w\/index.php?title=Gilbert_D._Hatfield&amp;action=edit&amp;redlink=1\">Gilbert D. Hatfield<\/a> era el que estaba al mando del cuerpo de marines norteamericanos en el Ocotal. Hatfield estableci\u00f3 comunicaci\u00f3n por correo con Sandino y le exigi\u00f3 la entrega de las armas o que se atuviera a las consecuencias de su rebeld\u00eda al desconocer el pacto del Espino Negro.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Antolin Talavera, recordaba, con mucho cari\u00f1o a su amada y bella Chabelita Tercero Salazar y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s de que su almac\u00e9n fuera saqueado por los conservadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sol\u00eda repetir, ya en su ancianidad:<\/p>\n\n\n\n<p>-Recuerdo como si fuera ayer, lo que mi Chabelita me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Antol\u00edn, estamos muy bien, los negocios marchan, el almac\u00e9n ha crecido, pero yo creo que debes comprar tierras, una nunca sabe lo que puede pasar-<\/p>\n\n\n\n<p>-Es as\u00ed como empec\u00e9 a comprar las tierras aqu\u00ed en Somoto y en Cacaul\u00ed cerca de Somoto, la hacienda \u201cLas Colinas\u201d. En total son 200 manzanas aqu\u00ed y 200 en Cacaul\u00ed. Quien iba a decir que por el presentimiento de mi esposa Isabel, hoy podr\u00edamos comer.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Antol\u00edn Talavera, quien despu\u00e9s llegar\u00eda a ser mi abuelo materno, era un prominente y reconocido liberal, rico y experimentado comerciante y due\u00f1o de uno de los almacenes m\u00e1s grandes y mejor surtidos de Somoto junto con el Almac\u00e9n Garmendia. Antol\u00edn era hijo del General zelayista Antol\u00edn Talavera Fuentes y ahora hab\u00eda sido arruinado por las revanchas de los conservadores. Todos conoc\u00edan su filiaci\u00f3n y pensamiento liberal progresista, uno de sus hermanos, Daniel Talavera Estrada, hab\u00eda sido fundador del Partido Progresista y otro hermano suyo el Coronel Liberal Erasmo Talavera Estrada, aun siendo liberal se hab\u00eda alzado como guerrillero contra Zelaya, cuando ya era evidente que se hab\u00eda convertido en un dictador.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que pocos sab\u00edan pero muchos sospechaban, era que Antol\u00edn, apoyaba secretamente al general liberal Augusto C. Sandino, colaboraba con dinero y mercanc\u00edas. A cambio le daban recibos para cobrarse cuando triunfaran de nuevo los liberales. Siempre estaba de por medio el encono y la guerra entre liberales y conservadores. Por eso su almac\u00e9n hab\u00eda sido saqueado por las fuerzas conservadoras. Durante el a\u00f1o 1926 y 1927 Somoto y Ocotal hab\u00edan sido escenarios de combates entre las fuerzas del gobierno conservador y los liberales que luchaban por restablecer en el poder a Sacasa. Hab\u00eda choques armados entre numerosos grupos de ambos bandos. Los revolucionaros liberales hab\u00edan matado al alcalde de Somoto.<\/p>\n\n\n\n<p>El almac\u00e9n con el nombre \u201cJos\u00e9 Antol\u00edn Talavera Estrada\u201d en la pared, era una casona colonial solariega de taquezal y de cal y canto, con techo de tejas al mejor estilo colonial leon\u00e9s, con un amplio corredor que daba a un patio central. Dos enormes puertas formaban la esquina, separadas por una columna esquinera, rematadas por los gruesos travesa\u00f1os de madera maciza que se un\u00edan en la esquina. Paredes altas y blancas, encaladas, en las que sobresal\u00edan las ventanas de madera pintadas en verde.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fondo del gran patio se ubicaba una construcci\u00f3n abierta por tres lados, con horcones de madero negro, y techo de teja, con un enorme fog\u00f3n y tabancos de madera, era la cocina en la que se apilaba la le\u00f1a que manten\u00eda todo el d\u00eda el fuego. All\u00ed estaba la pila de madera donde se vert\u00eda la leche que llegaba a media ma\u00f1ana todos los d\u00edas de la finca \u201cLas Colinas\u201d en grandes \u201cpichingas\u201d de aluminio, transportadas a caballo, por Santos Martinez el eterno mandador de \u201cLas Colinas\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Gran patio y traspatio cercado con muros de adobe y de enorme cactus llamados cardones que elevaban sus brazos llenos de espinas, como suplicantes al cielo. Los muros de adobe coronados por tejas y un port\u00f3n de dos puertas enormes de madera s\u00f3lida, &nbsp;por donde entraban y sal\u00edan las carretas que abastec\u00edan al almac\u00e9n con mercader\u00eda proveniente de Le\u00f3n.&nbsp; El port\u00f3n se cerraba con un gigantesco candado de hierro con una llave de hierro macizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada tres o cuatro meses se hac\u00edan las giras a Le\u00f3n que duraban unos13 d\u00edas al paso de los bueyes y las carretas para comprar toda clase de mercanc\u00edas y sobre todo las \u00faltimas novedades que llegaban a Nicaragua provenientes del comercio con Europa. Telas, cristaler\u00eda, esencias, licores, medicamentos, alambre de p\u00faas, zapatos, machetes, revistas, vestidos y sombreros para damas y caballeros. Los hombres, al mando de mi abuelo, montados en mula, iban armados transitando por aquellos infernales y polvorientos caminos hacia Le\u00f3n v\u00eda el Sauce. Algunas veces se encontraron con salteadores de caminos que invariablemente fueron repelidos con los disparos de algunos tiros preventivos. Hab\u00eda que estar preparados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caravanas de carretas llegaban hasta la estaci\u00f3n del tren en el Sauce. All\u00ed pernoctaban en un hostal de madera llamado la Estrella del Norte y permanec\u00edan mientras mi abuelo con algunos hombres, despu\u00e9s de un obligado descanso tomaban el tren hacia Le\u00f3n para comprar mercader\u00eda. Despu\u00e9s de varios d\u00edas en Le\u00f3n hac\u00edan el obligado regreso en tren cargados de mercader\u00eda de nuevo hasta el Sauce donde trasegaban la mercader\u00eda a las carretas y ahora de regreso para Somoto al ritmo de las carretas, que cruj\u00edan cargadas de mercader\u00eda. Fue en uno de esos viajes en que lo acompa\u00f1\u00f3 su \u00fanico hijo var\u00f3n V\u00edctor Manuel Talavera, quien se qued\u00f3 estudiando en Le\u00f3n, interno en el Instituto San Ram\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Antol\u00edn, ten\u00eda cr\u00e9dito abierto en los principales almacenes de la ciudad de Le\u00f3n y era muy conocido por sus proveedores. Uno de sus amigos comerciantes le present\u00f3 a Rub\u00e9n Dar\u00edo quien hab\u00eda regresado de Espa\u00f1a donde fung\u00eda como embajador de Nicaragua y se encontraba descansando en una hermosa silla en el portal de una casa. Le pareci\u00f3, impresionante el poeta, con su traje blanco impecable y su bigote arriscachado. Le llamaron la atenci\u00f3n el gesto sereno y las manos regordetas del poeta descansando sobre sus piernas. El poeta muy amable educado salud\u00f3 a mi abuelo. Solo hubo un breve intercambio de saludos, sin embargo, mi abuelo sol\u00eda presumir que hab\u00eda conocido a Rub\u00e9n Dar\u00edo. Tal fue su impresi\u00f3n y admiraci\u00f3n por el poeta, que mi abuelo tambi\u00e9n escrib\u00eda poemas al estilo modernista.<\/p>\n\n\n\n<p>El abuelo Antol\u00edn hab\u00eda desarrollado una pasi\u00f3n por la fotograf\u00eda y en su casa almac\u00e9n ten\u00eda un cuarto oscuro en el que revelaba los rollos de pel\u00edcula de las fotos que tomaba. Al inicio experiment\u00f3 con las impresiones sobre l\u00e1minas de metal llamadas daguerrotipos y con l\u00e1minas de vidrio llamadas colodi\u00f3n. Gracias a su afici\u00f3n por la fotograf\u00eda quedaron para la posteridad muchas im\u00e1genes y testimonios gr\u00e1ficos de la \u00e9poca de inicios de siglo XX de la Nicaragua ocupada militarmente por los norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos marines gringos llegaban a tomarse fotos con la c\u00e1mara de mi abuelo Antol\u00edn, que consist\u00eda en un caj\u00f3n de madera con una gran c\u00e1mara inserta, cubierto con una tela negra.<\/p>\n\n\n\n<p>-No se muevan, miren el pajarito-&nbsp; y luego\u2026 un flashazo que te dejaba ciego.<\/p>\n\n\n\n<p>-Despu\u00e9s tengo que ir al cuarto oscuro donde como por arte de magia sacar\u00e9 al igual que otras veces las im\u00e1genes, de procesiones, muchachos y muchachas en el parque, de las calles de Somoto, de todas las bodas a las que me invitan y tambi\u00e9n sobre todo de ni\u00f1os muertos todos enflorados, me dec\u00eda mi abuelo. Una vez me dej\u00f3 entrar a su cuarto oscuro y con una tenue luz naranja pude ver como por arte de magia sobre el papel sumergido en una charola de metal llena de un l\u00edquido raro, surg\u00edan poco a poco las im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda ocasi\u00f3n en la que mi abuelo no aprovechara para tomar sus fotos, por su propio gusto o porque &nbsp;&nbsp;se lo ped\u00edan. El problema con su afici\u00f3n era que no hab\u00eda muchas c\u00e1maras en Somoto, ni gente dispuesta a tomar fotos. Su pasi\u00f3n por la fotograf\u00eda no siempre fue placentera.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tambi\u00e9n me llaman cuando hay un muerto emboscado o macheteado, en este tiempo hay muchos decapitados por aqu\u00ed, les cortan la cabeza de dos machetazos uno a cada lado del cuello en forma de \u201cV\u201d y le llaman corte chaleco o si le hab\u00edan cortado el cr\u00e1neo de un tajo se llamaba corte huacal-<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed eran esos tiempos dif\u00edciles en las Segovias, donde por muchos a\u00f1os operaron guerrilleros liberales, caitudos conservadores, bandoleros, salteadores de caminos, o simples abigeos que traficaban con el ganado robado hacia Honduras.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El joven telegrafista amigo de mi padre, que le sucedi\u00f3 en el cargo de jefe del tel\u00e9grafo cuando mi padre tuvo que huir a Honduras, se llamaba Rigoberto Quintanilla, era originario de Totogalpa el peque\u00f1o pueblo que queda cerca de Ocotal. Mi padre mantuvo la amistad y la comunicaci\u00f3n con Rigoberto y as\u00ed fue como se enter\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda sido el ataque de Sandino al Ocotal el 16 de Julio del a\u00f1o 1927.<\/p>\n\n\n\n<p>-Clemente, yo fui testigo de aquella horrible carnicer\u00eda, tuviste suerte en haberte ido para Honduras cuando los primeros ataques liberales de febrero. Aqu\u00ed la situaci\u00f3n se puso peor.<\/p>\n\n\n\n<p>-Algunos pobladores del Ocotal que arribaron esa tarde a la ciudad me informaron que hab\u00eda mucho movimiento extra\u00f1o y que hab\u00edan visto a muchos hombres armados en los alrededores del Ocotal bajando de las monta\u00f1as de Dipilto por el lado de Mosonte-<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s Don Daniel Talavera, el t\u00edo Abuelo materno, hermano de mi abuelo Antol\u00edn, le confirmar\u00eda a mi padre los detalles del bombardeo de los aviones norteamericanos al Ocotal, ya que hab\u00eda sido testigo presencial de como \u201caquellos p\u00e1jaros de acero lanzaban sus huevos de muerte\u201d sobre la aterrorizada poblaci\u00f3n. Mi padre habil\u00edsimo mecan\u00f3grafo, hab\u00eda transcrito un peque\u00f1o libro escrito por mi t\u00edo Daniel titulado \u201cArgumento para una pel\u00edcula de Cine\u201d donde por primera vez en mi vida le\u00ed sobre el bombardeo al Ocotal y algunos relatos sobre las visiones que ten\u00eda el t\u00edo Daniel, quien ten\u00eda lo que ahora llamamos facultades paranormales o ps\u00edquicas. Eran muy conocidas entre la familia, los relatos del t\u00edo Daniel sobre las visitas en sue\u00f1os, de sus \u201cangelitos\u201d, &nbsp;dos de sus hijos que hab\u00edan fallecido siendo ni\u00f1os. Lo contaba con lujo de detalles, como si efectivamente lo hubieran visitado.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00edo Daniel, quien era un pol\u00edtico e intelectual liberal, ferviente cat\u00f3lico resid\u00eda en Ocotal. Sin embargo, pasaba grandes per\u00edodos con su hermano Antol\u00edn en Somoto. Convencido de la inevitabilidad de la muerte, y con el deseo de estar prevenido ante tan natural acontecimiento, que igual le sorprend\u00eda en Somoto o en Ocotal, viajaba con su ata\u00fad en el bus que lo transportaba de Ocotal a Somoto y viceversa. Cuando el bus de Ocotal entraba a la calle real de Somoto, era notoria la presencia del aquel ata\u00fad junto a las maletas de los pasajeros, en la canasta superior del bus, destinada al equipaje, anunciando su llegada al pueblo.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Lleg\u00f3 don Daniel- Gritaba alg\u00fan transe\u00fante al ver pasar al bus con su singular carga.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Al llegar a la casa de su hermano Antol\u00edn, acomodaba su equipaje en el cuarto destinado para \u00e9l y entonces abr\u00eda aquel hermoso ata\u00fad, forrado con aquella tela blanca satinada, de crep\u00e9, que formaba delicados pliegues. En el interior de ata\u00fad, estaban muchas im\u00e1genes de santos y los libros m\u00e1s apreciados de la biblioteca personal del t\u00edo Daniel. Con las im\u00e1genes de los santos formaba un hermoso altar en su cuarto. Muchas veces lo vi con una l\u00e1mpara de mano, alumbrando aquellas im\u00e1genes y rezando en voz baja, unos minutos a cada una de ellas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La guerra civil de 1926 En febrero de 1926 los rumores de guerra civil eran cada vez m\u00e1s insistentes, los liberales se estaban rearmando en contra del gobierno conservador golpista. Mucho se hablaba de que por el Lomazo, el levantamiento armado que inici\u00f3 &nbsp;Emiliano Chamorro el 24 de octubre de 1925, cuando se tom\u00f3 el cuartel militar de la Loma de Tiscapa en Managua en contra del presidente constitucional Don Carlos Sol\u00f3rzano, estallar\u00eda la guerra civil, ya que el Vicepresidente Dr. Juan Bautista Sacasa no renunciar\u00eda a su cargo. 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