{"id":193,"date":"2022-08-29T01:58:06","date_gmt":"2022-08-29T01:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/?p=193"},"modified":"2022-08-29T17:24:28","modified_gmt":"2022-08-29T17:24:28","slug":"memorias-de-un-telegrafista-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/index.php\/2022\/08\/29\/memorias-de-un-telegrafista-5\/","title":{"rendered":"Memorias de un telegrafista I: CAPITULO V"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El tel\u00e9grafo: Una escuela de vida<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Clemente, mi padre, en febrero de 1926 solo ten\u00eda 17 a\u00f1os apenas cumplidos, hab\u00eda nacido en 1909 en el mismo a\u00f1o y mes que empez\u00f3 la intervenci\u00f3n americana en Nicaragua. A pesar de su corta edad era todo un hombre hecho y derecho.&nbsp; Al menos \u00e9l as\u00ed lo sent\u00eda. Conoc\u00eda a la perfecci\u00f3n el oficio del tel\u00e9grafo. A pesar de trabajar en un gobierno conservador, sustentaba las ideas liberales en boga que provenientes de Francia con la ilustraci\u00f3n, se hab\u00edan propagado bajo el gobierno liberal de Zelaya. Ideas que preconizaban la libertad de conciencia y un <a href=\"javascript:void(0);\">ordenamiento jur\u00eddico<\/a> republicano y laico, que eran todo lo contrario del r\u00e9gimen conservador centralista, autoritario y pro eclesi\u00e1stico. Toda su ni\u00f1ez y adolescencia hab\u00eda vivido, visto y o\u00eddo la situaci\u00f3n de violencia e inestabilidad de Nicaragua que se manifestaba en continuos conflictos armados que protagonizaba uno y otro bando de un lado por la conquista del poder siempre en medio de la intervenci\u00f3n de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre era lo que se dec\u00eda un libre pensador y un autodidacta, le interesaba la teosof\u00eda, le\u00eda a Krisnamurti, Helena Blavatsky y otros autores liberales de esa \u00e9poca. Hab\u00eda tenido influencia de profesores chilenos que impartieron clases en el Ocotal y que hab\u00edan venido a Nicaragua desde tiempos de Zelaya. Pero, sobre todo, estaba al corriente de las ideas m\u00e1s avanzadas del movido ambiente intelectual progresista de su \u00e9poca, ya que por sus manos y ojos pasaban los ejemplares de los peri\u00f3dicos y revistas m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Desde finales del Siglo XIX en Nicaragua exist\u00eda un fuerte movimiento intelectual de corte liberal que se contrapon\u00eda al pensamiento conservador y oligarca, representado por el Chamorrismo de Diego Manuel, Emiliano Chamorro y de Adolfo D\u00edaz, herederos pol\u00edticos del m\u00e1s rancio y anacr\u00f3nico sistema colonial, con su servilismo y entreguismo abyecto a los intereses norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 20\u00b4s ya se publicaban en Nicaragua, muchos peri\u00f3dicos y revistas liberales, que difund\u00edan nuevas ideas nacionalistas republicanas, obreristas y algunas abiertamente socialistas. Peri\u00f3dicos como el Eco Obrero, El Socialista, Acci\u00f3n Obrera. Incluso circulaba el Grito de la Raza, que hac\u00eda campa\u00f1a abierta a favor de la lucha del General Sandino, quien ya era famoso internacionalmente por su lucha contra los americanos. Era famoso tambi\u00e9n el diario El Moderno, La Flecha y el peri\u00f3dico leon\u00e9s El Centroamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de estas publicaciones se realizaban gracias al sacrificio abnegado de sus editores que no escatimaban ni tiempo ni recursos personales para hacer posible conseguir algunos lectores, con quienes compartir sus ideas. Muchos ejemplares ten\u00edan que ser regalados ya que no exist\u00eda un mercado amplio de lectores dispuestos a pagar por las revistas y peri\u00f3dicos que escasamente circulaban. Muchas ediciones de estos peri\u00f3dicos y revistas eran financiadas por sus propios editores, que, en su entusiasmo por el periodismo, no vacilaban en poner sus escasos recursos econ\u00f3micos al servicio de sus ideas pol\u00edticas y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones sociales de la d\u00e9cada de los veintes en Nicaragua y en toda Centroam\u00e9rica eran muy deplorables. Saber leer y escribir era un enorme privilegio, ya que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n era analfabeta. La pobreza era extrema para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sobre todo para la poblaci\u00f3n campesina, que apenas sobreviv\u00eda. Por otra parte, la poblaci\u00f3n en esos a\u00f1os hab\u00eda sufrido una de las peores sequ\u00edas de su historia, al grado que en Somoto hab\u00eda hambruna.&nbsp; Mi abuelo materno del que hablare m\u00e1s adelante en este relato, hizo parte del comit\u00e9 de ayuda por la hambruna de ese tiempo, incluso como un pionero de la fotograf\u00eda que era, dej\u00f3 un testimonio gr\u00e1fico con fotograf\u00edas de personas hambrientas. Particip\u00f3 en un concurso de fotograf\u00eda promovido por la Kodak con una fotograf\u00eda sobre la hambruna de Somoto.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1919, Cipriano Ord\u00f3\u00f1ez Morales, en Somoto, pas\u00f3 despidi\u00e9ndose de su hermana Pancha y de su cu\u00f1ado y compadre Francisco, ya que regresar\u00eda al Ocotal de donde hab\u00eda venido para visitar a su familia despu\u00e9s de varios a\u00f1os de no verla. Cipriano, de una familia liberal de pura cepa, se hab\u00eda hecho conservador por su matrimonio con Victoria Toledo de familia reconocidamente conservadora, trabajaba en El Ocotal donde ostentaba una buena posici\u00f3n en la oficina de tel\u00e9grafos y correos. El viaje de Cipriano de regreso al Ocotal era una oportunidad de oro para la familia Tercero Ordo\u00f1ez que no pod\u00edan dejar pasar. Mi abuelo, sab\u00eda que Clementito era un ni\u00f1o muy inteligente y aplicado, y seguramente bajo la tutela del T\u00edo Cipriano saldr\u00eda adelante en la vida. Los dem\u00e1s eran a\u00fan muy peque\u00f1os y hab\u00eda que alimentarlos y mantenerlos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>La prolongada sequ\u00eda tambi\u00e9n hab\u00eda afectado a mi abuelo Francisco y a toda su familia, al grado de atentar contra la sobrevivencia m\u00e1s elemental, alimentar, vestir y educar a tantos ni\u00f1os nunca fue tarea f\u00e1cil para un agricultor de la zona seca de Nicaragua,&nbsp; menos cuando se trataba de una crisis econ\u00f3mica tan profunda como la que hab\u00eda ocasionado la sequ\u00eda, a la que se sumaba la situaci\u00f3n de inseguridad en el campo que se hab\u00eda generado con las continuas guerras entre los liberales y conservadores. Nunca la frontera con Honduras hab\u00eda sido una zona de paz, pero en esos a\u00f1os la cosa estaba peor. Por esos montes y caminos asolaban bandas de asaltantes que eran llamados por la poblaci\u00f3n como los bandoleros, porque formaban bandas de salteadores que robaban, mataban y hu\u00edan. Esas eran las condiciones en los primeros a\u00f1os del siglo XX y el futuro era muy incierto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cipriano, porque no te llev\u00e1s a Clemente al Ocotal, all\u00e1 lo pod\u00e9s meter a trabajar con vos en el tel\u00e9grafo como mensajero y ense\u00f1arle a ser telegrafista. All\u00e1 tendr\u00eda m\u00e1s oportunidades en la vida. Aqu\u00ed en Somoto la situaci\u00f3n est\u00e1 muy dura. La sequ\u00eda ha sido b\u00e1rbara y yo tengo algunas dificultades para mantener a todos mis hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>-A \u00e9l le gusta estar jugando que es telegrafista, vieras como maneja una cajita de f\u00f3sforos imitando los sonidos del tel\u00e9grafo-<\/p>\n\n\n\n<p>-Si la Pancha est\u00e1 de acuerdo yo me lo llevo. Pero eso s\u00ed, Francisco, tendr\u00edamos que irnos ahora mismo, estamos en periodo electoral y no puedo estar tanto tiempo fuera de la oficina, yo ya tengo compromisos en el Ocotal que no puedo postergar-<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre con un suspiro de nostalgia, como el que nos pasa a todos cuando recordamos nuestra infancia, recordaba que en el a\u00f1o 1919 cuando solo ten\u00eda 10 a\u00f1os, se presentaron en la escuela primaria de Somoto donde cursaba su tercer grado, su Pap\u00e1 Don Francisco Tercero Escorcia en compa\u00f1\u00eda de su t\u00edo Cipriano Ord\u00f3\u00f1ez y preguntaron por \u00e9l. Su pap\u00e1 con voz solemne, firme, pero triste le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Clemente, esta misma tarde te vas con tu T\u00edo Cipriano, para el Ocotal, all\u00e1 pod\u00e9s aprender a trabajar en el tel\u00e9grafo que tanto te gusta. As\u00ed vas a tener un mejor futuro, que el que pod\u00e9s tener aqu\u00ed en Somoto-<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre trag\u00f3 gordo, no sab\u00eda lo que pasaba, pero lo intu\u00eda. La carga econ\u00f3mica era cada vez m\u00e1s pesada para mi abuelo, que ya ten\u00eda casi 60 a\u00f1os y varios hijos que mantener, que le quedaron de su primer matrimonio cuando muri\u00f3 su primera esposa Carmen Salazar y siete hijos de su segundo matrimonio. Se hab\u00eda casado en segundas nupcias con mi abuela Francisca Ordo\u00f1ez. Clemente de Jes\u00fas, nacido el 24 de diciembre de 1909 era el mayor de la segunda camada de muchachos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuelo Francisco, agricultor de car\u00e1cter recio y hombre muy respetado en la localidad por su sabidur\u00eda, hab\u00eda tenido que vender su propiedad de Caf\u00e9 \u201cLos Jilgueros\u201d en las monta\u00f1as de Somoto. Las sequ\u00edas recurrentes en Somoto hab\u00edan diezmado sus exiguas fuerzas y econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Clemente se cambi\u00f3 ropa en el dormitorio de la alta y vieja casona que su padre hab\u00eda construido con sus propias manos, con la ayuda de algunos amigos artesanos y trabajadores. Se puso una camisa blanca limpia y un pantal\u00f3n de dril azul, con tirantes. Instintivamente recorri\u00f3 con la mirada las paredes encaladas de la casona y detuvo su mirada en las estampas del coraz\u00f3n de Jes\u00fas y de la Virgen de Guadalupe, que colgaban en el biombo de madera y tela encalada que era la divisi\u00f3n del cuarto, mir\u00f3 su cama de tijera de lona y la de sus hermanos con las colchas medio enrolladas. Suspir\u00f3 profundamente como con ansiedad, sali\u00f3 del cuarto del dormitorio y le dijo a su mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya estoy listo mam\u00e1-<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la acera de un salto que era muy alta para su tama\u00f1o, y en un segundo estuvo en la calle frente a la casa, listo despedirse de su madre. La abuela Francisca le dio la bendici\u00f3n a su hijo mayor, le hizo la se\u00f1al de la cruz en la frente, lo abraz\u00f3, lo encomend\u00f3 a Dios y a la sant\u00edsima Virgen de Guadalupe y despu\u00e9s de despedirse de Clemente, llor\u00f3 desconsoladamente sin que \u00e9l la viera llorar, se sec\u00f3 las l\u00e1grimas con su delantal y sinti\u00f3 como un latigazo en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Su padre Francisco lo ayudo a montarse en la mula que ya hab\u00eda ensillado previamente y que esperaba pacientemente a la orilla de la acera. Una fila de zopilotes que como de costumbre tomaban el sol en la cumbrera de la casona como testigos silenciosos observaban la escena de aquella despedida sin inmutarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Clemente de Jes\u00fas, se march\u00f3 hacia su destino con los ojos anegados en l\u00e1grimas, pero sin mirar atr\u00e1s, montado en aquella mula mansa, llevando como \u00fanico equipaje un bolso viejo de lona verde olivo donde cab\u00edan todas sus pertenencias, una cantimplora de minero llena de agua del pozo, y una bolsa con varias tortillas con frijoles, queso seco y huevos cocidos. Ni siquiera pudo despedirse de todos sus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>De golpe hab\u00eda sido desprendido del calor amoroso de su querida madrecita y del fraternal compa\u00f1erismo de la tropa de sus queridos hermanos Carlota, Julio, Alberto, Antonio, Napole\u00f3n, V\u00edctor y el cumiche F\u00e9lix Pedro. En aquellos tiempos de poco o ning\u00fan progreso, no exist\u00edan carreteras, ni veh\u00edculos de transporte automotor, menos un sistema de transporte p\u00fablico. Se viajaba a lomo de mula y cuando una persona hac\u00eda un viaje fuera de su pueblo, era casi definitivo, para no volver en mucho tiempo. Estando tan cerca de Somoto solo a ocho leguas de Ocotal no tendr\u00eda oportunidad de visitar a su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda especial admiraci\u00f3n por su padre Francisco Tercero, hombre fuerte, ingenioso y con mucha presencia que infund\u00eda un gran respeto. No se le ocurri\u00f3 ni por un momento cuestionar, ni oponerse a una decisi\u00f3n como la que hab\u00eda tomado su pap\u00e1 Chico. Hubo mucho silencio despu\u00e9s de la despedida. Solo se o\u00eda el chaz, chaz, chaz de las herraduras de las bestias chocando con estr\u00e9pito sobre las piedras de aquella calle polvorienta de Somoto que llamaban calle real y que despu\u00e9s conducir\u00eda hacia la salida del pueblo por el camino viejo a Ocotal pasando por san Juan de Somoto y Totogalpa, hasta el majestuoso r\u00edo Coco, en cuya orilla tomaban un bote que los trasladaba al otro lado del rio, y continuaban su camino hacia Ocotal. &nbsp;A\u00fan no exist\u00eda la carretera panamericana norte que pasa por Yalag\u00fcina, Palacag\u00fcina. Esta solo existir\u00eda unos 45 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>El sol estaba muy fuerte y brillante y pegaba duro desde el noreste en el rostro de aquel muchacho que iba triste por dejar a su pueblo, a su familia y a sus amigos de la escuela. No sab\u00eda por qu\u00e9, pero recordaba el momento en que se hab\u00eda encontrado en la calle con aquel grupo de tres muchachitas entre las que sobresal\u00eda espigada y graciosa la mayor de ellas, cuando iba con su pap\u00e1 Chico a visitar al T\u00edo Jos\u00e9 Mar\u00eda Tercero. Ernestina se llamaba y al ver a su t\u00edo Chico sonrientes lo saludaron con mucho afecto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Buenos d\u00edas t\u00edo Chico- Dijeron en coro las ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Intercambiaron miradas y por un segundo sus pupilas se detuvieron fijando ambos una imagen que perdurar\u00eda por siempre. \u00c9l sab\u00eda qui\u00e9nes eran esas ni\u00f1as, aunque no se ve\u00edan con frecuencia, ya que la mam\u00e1 de las ni\u00f1as Isabel Tercero Salazar era hija de Jos\u00e9 Mar\u00eda hermano de su padre, por lo tanto, esas ni\u00f1as eran sus sobrinas en segundo grado, aunque por su edad m\u00e1s bien parec\u00edan sus primas. La primera esposa de su padre, tambi\u00e9n era hermana de la esposa de su hermano Jos\u00e9 Mar\u00eda, estaban todos emparentados, producto de esos l\u00edos familiares que solo se dan en los pueblos peque\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En la calle real, ya con rumbo a la salida del pueblo, se encontraron con algunas mujeres conocidas, vestidas con rebosos negros y faldas largas que le dec\u00edan adi\u00f3s al t\u00edo Cipriano y al ni\u00f1o que cabalgaban sobre sus monturas llenas de aperos. La traves\u00eda hacia el Ocotal, para mi padre en medio de su tristeza, fue toda una aventura que impresionaba sus sentidos infantiles y encend\u00eda su imaginaci\u00f3n. Atraves\u00f3 muchos arroyos de monta\u00f1a de agua clara y fr\u00eda, que corr\u00eda entre las piedras produciendo un sonido muy grato a sus o\u00eddos. Pas\u00f3 por extensas zonas sombreadas cubiertas por densos bosques de pinares verde esmeralda, por donde se colaban juguetones inmensos chorros de luz del atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire se llenaba con una rara y transparente fragancia de olores a pino y resinas, que le recordaban a su madre encendiendo el fuego con astillas de ocote, pero m\u00e1s le recordaba su primer viaje a Las Sabanas en la monta\u00f1a de su Somoto querido cuando acompa\u00f1\u00f3 a su padre a los Jilgueros su finca de caf\u00e9. Los arroyos del camino y las tilancias o barbas de viejo, que colgaban de los \u00e1rboles del bosque de pinares le recordaban la vieja monta\u00f1a de Somoto en Las Sabanas, donde hab\u00eda ido varias veces acompa\u00f1ando a su pap\u00e1 a la finca de caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>El sonido de los chorros de agua cayendo entre las rocas y los manantiales cristalinos de agua fr\u00eda, hizo que vinieran a su mente infantil muchos recuerdos y de pronto se vio a si mismo buscando caracoles entre las rocas verdosas de tantas lamas entre las que nadaban curiosos pececillos y guarasapos. En algunas pocetas verdes que se formaban en los riachuelos que bajaban de la monta\u00f1a, hab\u00edan unos curiosos peces con bigotes como de gato, a los que les llamaban \u201cf\u00edlines\u201d, que junto con los caracoles se usaban para hacer una sopa de extra\u00f1o sabor.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00eda por qu\u00e9, pero le llegaban de pronto im\u00e1genes y recuerdos de su padre, mi abuelo. Record\u00f3 como con sus propias manos grandes y gruesas, a punta de cincel, el imponente abuelo Chico, hab\u00eda labrado una gran piedra de granito y la hab\u00eda convertido en una rueda de molino para moler el trigo con el que mi abuela Pancha hac\u00eda el pan. El abuelo Chico ten\u00eda fama de hombre sabio, fuerte f\u00edsicamente y tambi\u00e9n de car\u00e1cter. No sab\u00eda por qu\u00e9 recordaba que su padre despu\u00e9s de orde\u00f1ar una vaca en el corral que ten\u00edan en el enorme patio de la casa, levantaba en vilo al ternerito reci\u00e9n nacido, al que sigui\u00f3 levantando diariamente durante muchos meses hasta que el ternero era ya un torete de muchos kilos de peso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hab\u00eda conflictos entre las familias del pueblo, recurr\u00edan al abuelo Chico para que con su sabidur\u00eda ancestral diera sus consejos a las partes en discordia o interpusiera sus buenos oficios en toda clase de arreglos familiares. Incluso, cosas de la vida, le hab\u00eda \u201checho el lado\u201d y recomendado muy bien a su buen amigo, el comerciante Antol\u00edn Talavera para que cortejara a la que despu\u00e9s ser\u00eda mi abuela Isabel Tercero Salazar, hija de Victoria la Mama Toya, cu\u00f1ada de mi abuelo Francisco por su primer matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Le vino a la memoria una vez cuando se estaba ahogando con una peque\u00f1a semilla de jocote atragantada en su garganta y su padre despu\u00e9s de intentar infructuosamente sacarle la semilla, tomo un molinillo y con la parte delgada del mango de madera, la empuj\u00f3 fuerte hacia dentro y logr\u00f3 se tragara la semilla, permiti\u00e9ndole respirar. Qued\u00f3 con un gran dolor en el pecho, pero estaba respirando.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n ten\u00eda presente cuando se cay\u00f3 de un caballo al galope, que estaba sujetado a manera de riendas con tiras de cortezas de \u00e1rbol que se rompieron al tratar de detenerlo. Se zaf\u00f3 el brazo en la ca\u00edda y su padre despu\u00e9s de la rega\u00f1ada respectiva, de un solo movimiento doloroso le encaj\u00f3 de nuevo el brazo en su lugar. As\u00ed era su padre, de decisiones r\u00e1pidas y efectivas. Dec\u00eda que a los problemas hab\u00eda que salirle al paso. Se qued\u00f3 ensimismado en sus pensamientos y recuerdos sobre su infancia mientras con su mente nuevamente atravesaba aquellas tierras \u00e1ridas, rojizas, cuarteadas por la sequ\u00eda. Subi\u00f3 y baj\u00f3 cerros con \u00e1rboles cuajados de flores amarillas y moradas. Pas\u00f3 por caminos entre pinares, hasta que por fin lleg\u00f3 al Ocotal que le pareci\u00f3 enorme. All\u00ed vivir\u00eda y crecer\u00eda hasta convertirse en lo que era ahora: El telegrafista principal y jefe de tel\u00e9grafos del Ocotal.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su memoria pasaron tantas cosas vividas en aquellos casi nueve a\u00f1os en una ciudad tan importante como era el Ocotal, sus inicios a los diez a\u00f1os como el mensajero de la oficina del tel\u00e9grafo, que sol\u00eda visitar todas las casas de la ciudad dejando sus telegramas, no hab\u00eda direcci\u00f3n, ni familia que no conociera, ya fueran ricos o pobres, artesanos, obreros o terratenientes, liberales o conservadores.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera especial recordaba a Don Emilio Guti\u00e9rrez a quien le llevaba y tra\u00eda los telegramas que intercambiaba con su novia. Tambi\u00e9n en sus recuerdos aparecieron su T\u00edo Tom\u00e1s Tercero y su esposa Magdalena en cuya casa se hosped\u00f3 por un tiempo y en la que celebr\u00f3 su primera comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida no fue f\u00e1cil sin padre ni madre a su lado que lo consintieran, creci\u00f3 muy autosuficiente y se acostumbr\u00f3 a la soledad y salir adelante por su propio esfuerzo. Estaba por su cuenta, solo amparado por los ejemplos y valores que le inculcaron sus padres, su abuela y sus t\u00edos a fuerza de rosarios y consejos. Especialmente recordaba las ense\u00f1anzas del maestro Alejandro Roque. Dorm\u00eda en un cuartucho del tel\u00e9grafo, en las peores condiciones, sin embargo, se propuso aprovechar cuanta oportunidad le daba la vida para crecer y desarrollarse.&nbsp; Busc\u00f3 la orientaci\u00f3n para su vida, en los libros y en el ejemplo de aquellas personas de buena voluntad que tuvo la fortuna de conocer y tratar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras crec\u00eda, hab\u00eda cultivado amistad con personalidades honorables del Ocotal, como Don Emilio Guti\u00e9rrez, Don Nacho Calder\u00f3n y otros notables del pueblo que le ten\u00edan mucho aprecio. C\u00f3mo anhelaba estudiar cuando escuchaba por un rato las clases magistrales que impart\u00edan aquellos profesores a voz en cuello, que se o\u00edan hasta a una cuadra de la Escuela Superior de Varones, cuyo director era Don Milc\u00edades Cifuentes -liberal- originario de Bogot\u00e1 Colombia, quien se hab\u00eda casado con Do\u00f1a Julia Aguilera del Ocotal. Muchos profesores chilenos, colombianos y ecuatorianos hab\u00edan venido a Nicaragua a solicitud del General Jos\u00e9 Santos Zelaya como parte de la colaboraci\u00f3n que exist\u00eda entre gobiernos liberales y se hab\u00edan radicado en Nicaragua. Don Milc\u00edades Cifuentes tuvo que abandonar Ocotal ya que su hijo \u00c1ngel Cifuentes Aguilera, m\u00e9dico cirujano originario de Le\u00f3n, Nicaragua educado en los principios liberales de su padre, tuvo que emigrar a M\u00e9xico a principios de los a\u00f1os treinta, expulsado de Nicaragua. El motivo fue haber luchado en las filas de Augusto C\u00e9sar Sandino, en contra de la invasi\u00f3n gringa a Nicaragua y despu\u00e9s contra el dictador Anastasio Somoza. El Dr. Cifuentes adoptar\u00eda a M\u00e9xico como su segunda patria y fundar\u00eda en ese pa\u00eds una prol\u00edfica familia de profesionales destacados.<\/p>\n\n\n\n<p>Clemente so\u00f1aba tambi\u00e9n con ser un profesional. Ya que no pod\u00eda matricularse en la escuela, por su trabajo como mensajero en el tel\u00e9grafo ganando ocho d\u00f3lares al mes, entonces har\u00eda del tel\u00e9grafo su escuela, como lo afirmar\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s cuando me relataba su vida en aquellas ocasiones en que sent\u00eda la nostalgia de sus a\u00f1os juveniles en al Ocotal de anta\u00f1o. Unos tres a\u00f1os despu\u00e9s de haber llegado al Ocotal, una noche cuando pasaba por la casa esquinera donde ten\u00eda su casa y tienda de comercio Don Gustavo Paguaga, uno de los prominentes personajes conservadores del Ocotal, se encontraban reunidos un grupo de muchachos y uno de ellos al advertir que se trataba de aquel muchacho venido de Somoto, empez\u00f3 a burlarse de \u00e9l, gritando.<\/p>\n\n\n\n<p>-Somote\u00f1o, barriga grande culo peque\u00f1o-<\/p>\n\n\n\n<p>Otro empujando al muchacho mayor del grupo contra Clemente, le increp\u00f3 ret\u00e1ndolo a pelear. Golpes, empujones y burlas era lo que le estaban propinando en una pelea desigual. El peque\u00f1o mensajero somote\u00f1o se defend\u00eda como pod\u00eda, cuando de pronto apreci\u00f3 un chavalo bajo, chele, un poco mayor que mi padre, de unos quince a\u00f1os. El muchacho reci\u00e9n llegado de una vez con decisi\u00f3n y arrojo le entr\u00f3 a golpes y patadas a los montoneros del grupo que agred\u00edan a mi padre y gritando dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-No sean cobardes no le echen la vaca al chig\u00fc\u00edn-<\/p>\n\n\n\n<p>-Por qu\u00e9 no se ponen uno por uno con alguien de su tama\u00f1o..-<\/p>\n\n\n\n<p>-Dejen al chig\u00fc\u00edn en paz-<\/p>\n\n\n\n<p>A fuerza de golpes y gritos, el reci\u00e9n llegado salv\u00f3 a mi padre de una paliza segura.&nbsp; Era Miguel \u00c1ngel Ortez Guill\u00e9n, que a\u00f1os despu\u00e9s lleg\u00f3 a ser uno de los m\u00e1s j\u00f3venes y aguerridos generales de Sandino en su lucha contra la ocupaci\u00f3n americana. A pesar de que era dos a\u00f1os mayor, se hizo amigo de mi padre quien siempre recordaba que Miguel \u00c1ngel Ortez era muy valiente y muy bueno a las peleas.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel siempre tuvo un gran sentido de la aventura y de la justicia, era un l\u00edder nato, ven\u00eda de una de las familias de hacendados m\u00e1s acomodadas y distinguidas de Nueva Segovia, en Mozonte. Su familia era de origen franc\u00e9s, su padre Jos\u00e9 Salvador Ortez Mar\u00edn, era un prominente pol\u00edtico que hab\u00eda tenido un gran protagonismo en la formaci\u00f3n del joven Estado Nacional al inicio de la rep\u00fablica despu\u00e9s de la independencia de Espa\u00f1a. Fue candidato a la Direcci\u00f3n del Estado, en tiempos de la lucha entre Timbucos y Calandracas, como se denominaba a los que posteriormente se llamaron Conservadores y Liberales, antes Legitimistas y Democr\u00e1ticos. Todos ten\u00edan su origen en las guerras entre los criollos por la hegemon\u00eda pol\u00edtica, sobre los despojos del poder colonial despu\u00e9s de la independencia de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel era estudiante en Granada primero y despu\u00e9s en Le\u00f3n y al igual que su primo Rufo Mar\u00edn, dej\u00f3 los estudios para sumarse a la guerra revolucionaria, no obstante, los antecedentes pol\u00edticos conservadores de su familia. Miguel \u00c1ngel, antes de sumarse a las fuerzas de Sandino, se invent\u00f3 un personaje de Leyenda, al estilo de Robin Hood o los h\u00e9roes de caballer\u00eda, al que seg\u00fan \u00e9l serv\u00eda en su lucha: El General Ferrera, gran luchador por la justicia y la libertad, que result\u00f3 ser el mismo Miguel \u00c1ngel Ort\u00e9z.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, mi t\u00edo abuelo materno, Jos\u00e9 Mar\u00eda Tercero Salazar, \u00fanico hermano de mi abuela Isabel Tercero Salazar, se casar\u00eda con Irenita Ort\u00e9z una prima de Miguel \u00c1ngel oriunda de San Fernando, un bello pueblo enclavado en las monta\u00f1as de Nueva Segovia, a menos de diez km de Mozonte el pueblo natal de Miguel \u00c1ngel.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre entonces estaba aprendiendo el bello arte de transmitir y recibir mensajes por medio del alfabeto de rayas y puntos, inventado por el genio de Morse. Pronto obtendr\u00eda su primer triunfo en la vida, al ser nombrado telegrafista auxiliar del Ocotal, con un salario mensual de veinte d\u00f3lares lo que le permit\u00eda comprar su ropa y zapatos. As\u00ed se inici\u00f3 en esa vida tan maravillosa que era el tel\u00e9grafo, que era la m\u00e1s noble profesi\u00f3n de las comunicaciones instant\u00e1neas que enlazaban a todos los pueblos. En cada pueblo hab\u00eda una oficina y el telegrafista estaba pendiente de cualquier llamada a cualquier hora del d\u00eda o la noche. Era un trabajo de 24 horas, el tel\u00e9grafo nunca paraba. Era un trabajo maravilloso pero extenuante. El tel\u00e9grafo fue el primer medio de comunicaci\u00f3n r\u00e1pida que existi\u00f3 en Nicaragua. Por medio del tel\u00e9grafo, los pueblos se pod\u00edan comunicar con sus familiares, las empresas con sus clientes, asimismo se enviaba correspondencia oficial a las dem\u00e1s autoridades de los diferentes lugares. Al igual que el Twiter de ahora, en muy pocas palabras se enviaban y recib\u00edan mensajes de todo tipo, ya fueran buenas o malas noticias, de \u00edndole comercial, religioso, pol\u00edtico, luctuoso o amoroso. Hab\u00eda telegramas tan cortos como de cinco palabras hasta de diez, veinte, cincuenta o hasta de doscientas palabras. Todos los pueblos estaban enlazados por un tendido de postes y cables que transmit\u00edan los mensajes en c\u00f3digo Morse con aquellos sonidos cortos y largos o puntos y rayas, separados por espacios de silencio que al ser combinados entre s\u00ed pueden formar palabras, n\u00fameros y otros s\u00edmbolos. Era t\u00edpico o\u00edr en cada pueblo el cl\u00e1sico pii ri pi pi pii&nbsp; pii del tel\u00e9grafo formando letras, oraciones y mensajes. El jefe militar, el secretario municipal, el alcalde, el cura y el telegrafista eran las personalidades que no pod\u00edan faltar en una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00f3 lo que le hab\u00eda dicho el viejo telegrafista que lo entren\u00f3 como t\u00e9cnico especializado que pod\u00eda manejar con maestr\u00eda aquella peque\u00f1a m\u00e1quina el\u00e9ctrica que llamaban aparato telegr\u00e1fico:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mire Clemente, el tel\u00e9grafo desde el principio ha sido una profesi\u00f3n muy arriesgada cuando hay alzamientos, guerras y revoluciones-<\/p>\n\n\n\n<p>-Al primero que buscan es al telegrafista para que no comunique lo que est\u00e1 pasando en la plaza si se la han tomado, o para que informe lo que el mando militar quiere-.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Mantenga siempre su pistola lista por cualquier cosa-<\/p>\n\n\n\n<p>-Estese pendiente de todo movimiento sospechoso ya que se lo pueden volar si Ud. est\u00e1 agachado frente a la m\u00e1quina, lo pueden decapitar los bandoleros o se lo llevan a las monta\u00f1as para mantenerse informados por el tel\u00e9grafo, de la situaci\u00f3n de las tropas &nbsp;que luchaban contra el movimiento guerrillero-<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de lo duro y arriesgado de la profesi\u00f3n, el tel\u00e9grafo le hab\u00eda dado muchos momentos de alegr\u00eda y felicidad. En 1925 cuando muri\u00f3 Don Belisario Mendoza, Telegrafista Principal, Clemente fue nombrado Telegrafista Principal y Administrador de Correos del Ocotal con tan solo 16 a\u00f1os. Con una mayor responsabilidad y un mayor salario se volvi\u00f3 un joven caballero reconocido en aquella ciudad. Se compr\u00f3 un buen caballo andador con su montura, en la que sol\u00eda dar paseos en las tardes por la ciudad. Se hizo popular entre varias jovencitas de la ciudad que mostraban inter\u00e9s en aprender las artes telegr\u00e1ficas. En particular le gustaba mucho Joaquina Moncada una se\u00f1orita morena que le hac\u00eda suspirar. Jam\u00e1s imagin\u00f3 que su habilidad con el tel\u00e9grafo le iba a hacer a granjear simpat\u00edas entre las muchachas del pueblo. Despu\u00e9s de todo no eran muchos los que sab\u00edan comunicarse con tan prodigioso como misterioso lenguaje de puntos y rayas. As\u00ed como mucho gusto le daba clase de tel\u00e9grafo a las se\u00f1oritas encopetadas de Ocotal, como la Chepita Lovo y la joven Alicia Talavera que era prima de la que despu\u00e9s ser\u00eda su esposa Ernestina.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto vino a su mente, aquella dulce muchacha con la que pasaba horas conversando por tel\u00e9grafo, sobre la vida y el universo, sobre la libertad y el progreso social. Mi padre entre telegramas y telegramas, con palabras cortas y abreviaturas, con puntos y rayas conversaba con esta inteligente damita de San Rafael del Norte, que ten\u00eda el tel\u00e9grafo en su propia casa y que era la telegrafista de San Rafael. Blanca Ar\u00e1uz se llamaba. \u00c9l la lisonjeaba y piropeaba en clave morse. Ella respond\u00eda con alegr\u00eda sus elogios y requiebros rom\u00e1nticos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Clemente, tengo puesto un vestido azul que me queda muy bonito, que s\u00e9 que te gustar\u00eda-<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed transcurr\u00eda el tiempo, y nuevamente intercambiaban y transmit\u00edan los urgentes telegramas que iban y ven\u00edan desde y hacia Managua y a las ciudades de las Segovias.<\/p>\n\n\n\n<p>Un buen d\u00eda, a inicios de 1926 se aparecieron en la puerta del tel\u00e9grafo dos muchachos j\u00f3venes de buen aspecto y bien vestidos, preguntando por Clemente el telegrafista principal.<\/p>\n\n\n\n<p>-Clemente aqu\u00ed hay dos muchachos que preguntan por Ud.-Dijo el mensajero de turno.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre sali\u00f3 a recibirlos en la puerta y los hizo pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 desean muchachos, en qu\u00e9 les puedo servir? &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ud. es Clemente Tercero el telegrafista principal de aqu\u00ed del Ocotal?<\/p>\n\n\n\n<p>-Si, para servirles- contest\u00f3 mi padre intrigado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es que nosotros somos hermanos de la Blanquita Arauz, la telegrafista de San Rafael, que est\u00e1 muy entusiasmada con Ud. y no deja de hablar de Ud. y de sus pl\u00e1ticas por el tel\u00e9grafo-<\/p>\n\n\n\n<p>Se presentaron extendiendo la mano a mi padre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Luis Rub\u00e9n Arauz, mucho gusto-<\/p>\n\n\n\n<p>-Octavio Arauz, para servirle-Quer\u00edamos saber sus intenciones con la Blanquita- Dijo muy serio el que parec\u00eda el hermano mayor-<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre sonri\u00f3 y les dijo lo bella e inteligente que le parec\u00eda la Blanquita, que sus intenciones eran buenas y que \u00e9l tiempo dir\u00eda como ser\u00edan las cosas entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomaron el caf\u00e9 con rosquillas que les sirvi\u00f3 el mensajero de la oficina y conversaron de todo un poco, hasta que se despidieron y le dijeron a mi padre que estaban muy satisfechos de haberlo conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Clemente quer\u00edamos conocerlo y nos ha parecido Ud. una buena persona. Le tenemos una sorpresa. Blanquita ha viajado con nosotros, y quiere verlo. Pero solo tenemos esta tarde, ya que nos vamos a Jinotega en la madrugada-<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre contaba que esa fue una tarde maravillosa para \u00e9l. Se desvivi\u00f3 en atenciones con la Blanquita bajo la estricta vigilancia de sus hermanos y pasaron una tarde llena de encanto e ilusi\u00f3n. Blanquita luci\u00f3 muy bella con su vestido azul mientras paseaba al lado de mi padre en el parque central del Ocotal.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el fallecimiento repentino de Don Belisario Mendoza hab\u00eda sido ascendido en 1925 al cargo de Telegrafista principal y Administrador de Correos de una plaza tan importante como el Ocotal. El T\u00edo Cipriano hac\u00eda tiempo que se hab\u00eda marchado a Honduras y trabajaba en Yuscar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>No volvi\u00f3 a ver a los hermanos de la Blanquita. Pas\u00f3 el tiempo y fueron disminuyendo en frecuencia e intensidad las conversaciones telegr\u00e1ficas con Blanquita. El romance en clave morse hab\u00eda terminado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tel\u00e9grafo: Una escuela de vida Clemente, mi padre, en febrero de 1926 solo ten\u00eda 17 a\u00f1os apenas cumplidos, hab\u00eda nacido en 1909 en el mismo a\u00f1o y mes que empez\u00f3 la intervenci\u00f3n americana en Nicaragua. A pesar de su corta edad era todo un hombre hecho y derecho.&nbsp; Al menos \u00e9l as\u00ed lo sent\u00eda. Conoc\u00eda a la perfecci\u00f3n el oficio del tel\u00e9grafo. A pesar de trabajar en un gobierno conservador, sustentaba las ideas liberales en boga que provenientes de Francia con la ilustraci\u00f3n, se hab\u00edan propagado bajo el gobierno liberal de Zelaya. 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