{"id":161,"date":"2022-08-22T16:54:18","date_gmt":"2022-08-22T16:54:18","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/?p=161"},"modified":"2022-08-22T17:11:37","modified_gmt":"2022-08-22T17:11:37","slug":"el-maletin-negro-de-un-infierno-a-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/index.php\/2022\/08\/22\/el-maletin-negro-de-un-infierno-a-otro\/","title":{"rendered":"El malet\u00edn negro: de un infierno a otro"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando era un estudiante de segundo a\u00f1o de arquitectura en Managua, a los 17 a\u00f1os, adquir\u00ed un malet\u00edn negro tipo\u201d Samsonite\u201d en el que sol\u00eda llevar mis papeles, l\u00e1pices de colores, plumillas, acuarelas, gomas de borrar y dem\u00e1s \u00fatiles propios de los arquitectos en formaci\u00f3n. El bendito malet\u00edn lo llevaba a todas partes y era la prolongaci\u00f3n de mi mano derecha, al punto que mis amigos se burlaban de m\u00ed y me llamaban el \u201chombre del malet\u00edn negro\u201d por una serie que pasaban en la televisi\u00f3n. Por supuesto que muy propio de mis descuidos y de lo que ahora llaman ahora DDA (Desorden de D\u00e9ficit de Atenci\u00f3n), el malet\u00edn lo dejaba en todas partes y ten\u00eda la particularidad que siempre lo encontraba en los sitios m\u00e1s inveros\u00edmiles. Pero esta situaci\u00f3n llegar\u00eda al extremo en el siguiente acontecimiento que paso a relatarles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucede que en Nicaragua un 23 de diciembre del a\u00f1o 1972, hubo un terrible terremoto que destruy\u00f3 casi totalmente la ciudad de Managua la capital del pa\u00eds. Nelson Brown, Octavio Molina, Alfredo Rocha y todo mi grupo de amigos y compa\u00f1eros de carrera est\u00e1bamos celebrando con una ruidosa fiesta la navidad anticipada en una casa en el elegante barrio Bolonia. Un calor verdaderamente insoportable, nos hizo salir a m\u00ed y a mi compa\u00f1era de baile a la terraza del segundo piso a tomar aire. La luna rodeada de un halo anaranjado, rojizo. De pronto escuch\u00e9 un ruido horrible, un verdadero estruendo, lo que mir\u00e9 me dej\u00f3 paralizado: las calles se mov\u00edan como olas en el mar, literalmente ondeaban, los autom\u00f3viles estacionados en la calle chocaban entre s\u00ed, las casas se ven\u00edan abajo totalmente de forma vertical, ante mis ojos perplejos, con un gran rugido, entre nubes de polvo, convertidas en montones de escombros de concreto, tierra y madera, los postes de luz ca\u00edan, los transformadores el\u00e9ctricos se encend\u00edan y chisporroteban horriblemente haciendo un ruido horrible, iluminando por momentos la escena espantosa propia de pel\u00edculas de terror, aquello fue un verdadero infierno. Del interior de la casa de la fiesta emerg\u00edan como muertos vivos, mis amigos y compa\u00f1eros, irreconocibles, ensangrentados, llenos de tierra y polvo hasta las narices, asustados, algunos quej\u00e1ndose sangraban.<\/p>\n\n\n\n<p>Managua hab\u00eda sido destruida en unos 30 &nbsp;segundos, &nbsp;por un sismo de magnitud 6.2 en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Escala_sismol%C3%B3gica_de_Richter\">escala Richter<\/a>&nbsp;que a las&nbsp;00:35 a. m.&nbsp;hora local del s\u00e1bado&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/23_de_diciembre\">23 de diciembre<\/a>&nbsp;de&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/1972\">1972<\/a>, en v\u00edsperas de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Navidad\">Navidad<\/a> con&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Epicentro\">epicentro<\/a>&nbsp;dentro del&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Lago_Xolotl%C3%A1n\">Lago Xolotl\u00e1n<\/a>&nbsp;2&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Kil%C3%B3metro\">kil\u00f3metros<\/a>&nbsp;al noreste de la Planta El\u00e9ctrica Managua en la falla de Tiscapa.<sup> &nbsp;<\/sup>Dur\u00f3 30 segundos, seguido por dos&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/R%C3%A9plica_(sismolog%C3%ADa)\">r\u00e9plicas<\/a>&nbsp; casi una hora despu\u00e9s del primer&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Terremoto\">temblor<\/a>.<sup> &nbsp;<\/sup>Destruy\u00f3 el centro de la ciudad capital de Nicaragua. Aproximadamente 600 manzanas convertidas en escombros.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho es que se acab\u00f3 para m\u00ed y para mis amigos la vida que llev\u00e1bamos, se cerr\u00f3 la universidad. Las preguntas en nuestras mentes eran \u00bfAhora qu\u00e9 hacemos? \u00bfAd\u00f3nde vamos? La respuesta la ten\u00eda Nelson, que nos cont\u00f3 que recientemente se hab\u00eda encontrado con Mauricio Duarte de Boaco, quien hab\u00eda venido de Chile. Le hab\u00eda dicho que por qu\u00e9 no nos \u00edbamos para Chile, donde se desarrollaba una revoluci\u00f3n pac\u00edfica hacia el socialismo y que era una experiencia fant\u00e1stica para los j\u00f3venes como nosotros que siempre est\u00e1bamos luchando por el cambio social y pol\u00edtico. Adem\u00e1s, recordamos que el plan de estudios de la escuela de arquitectura de Nicaragua era similar al de Chile. La arquitecta chilena Lucy Salas hab\u00eda trabajado en el plan de estudios de la escuela de arquitectura de Nicaragua inspirado en el plan de Chile. Listo, nos ir\u00edamos toda la tropa de arquitectura, Nelson, Octavio, Javier, Alfredo y yo a continuar los estudios en Chile y a incorporarnos al \u201cproceso chileno\u201d. Con suerte nos aceptaban en la escuela de arquitectura y no perd\u00edamos el a\u00f1o acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurri\u00f3 que necesit\u00e1bamos dinero y despu\u00e9s de trabajar durante un corto tiempo levantando los planos para la reconstrucci\u00f3n del Matadero de Managua, reunimos el dinero para irnos a Chile. Se nos uni\u00f3 Mauricio Mej\u00eda, hermano de Javier otro amigo del grupo. Alfredo y Javier, desistieron del viaje. Yo me ir\u00eda primero con Mauricio. Nelson y Octavio llegar\u00edan despu\u00e9s. Ya ten\u00edamos el motivo, el dinero y nos sobraban las ganas de viajar a Chile. Se abr\u00eda una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los papeles, (pasaporte, los certificados de notas), un poco de dinero, lo b\u00e1sico en la ropa y muchos deseos de aventuras en tierras lejanas. \u00bfArmarse de valor para decirle a las mam\u00e1s, saben qu\u00e9?, nos vamos\u2026 un abrazo, un beso y ciao. Mi madre adorada, con el coraz\u00f3n encogido y triste, hizo con sus manos, que eran un tesoro de habilidad para la costura, una mochila de tela de lona azul, donde met\u00ed todos mis bienes, ah, y por supuesto, no pod\u00eda ser de otra manera, con mi mochila a la espalda como hippie y en mi mano derecha, como ejecutivo, mi infaltable malet\u00edn negro. Aquello era impresionante, mochila, botas vaqueras, bluejeans, pelo largo, incipiente barba y mi malet\u00edn negro estilo samsonite. Aquello no combinaba muy bien, era una mezcla rara de hippie y aprendiz de ejecutivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mauricio y yo viajamos de Managua a Panam\u00e1 en COPA, de Panam\u00e1 con escala en Lima a Chile viajar\u00edamos en BRANNIF. Aprovechar\u00edamos para conocer Lima, la Ciudad de los Reyes. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! Nos quedamos dos d\u00edas durmiendo en el aeropuerto para no pagar hotel. En bus nos \u00edbamos al centro de Lima por el d\u00eda y retorn\u00e1bamos por la noche a nuestro \u201cgran hotel aeropuerto\u201d era nuestra gran suite con la cama grande, dura pero amortiguada por las mochilas llenas de ropa vieja. Llegamos a Santiago, una tarde luminosa de marzo de 1973. Santiago me pareci\u00f3 como la ciudad G\u00f3tica de Batman, o como la Metr\u00f3polis de Superman. Pero la l\u00ednea era aparentar que \u00e9ramos experimentados viajeros y ciudadanos del mundo. Yo que solo conoc\u00eda adem\u00e1s de Managua, la capital de Nicaragua, San Jos\u00e9 la ciudad capital de Costa Rica y ahora luc\u00eda como un mochilero internacional. Nada de abrir la boca como bobalicones. Tan solo llegar y preguntamos si hab\u00eda alg\u00fan bus para Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos indicaron que micro (bus) tomar y que nos baj\u00e1ramos en Plaza de Armas el mero centro de Santiago. Luego ya ver\u00edamos como llegar\u00edamos al apartamento de Sergio Moraz\u00e1n, nicarag\u00fcense, de Somoto mi pueblo natal y amigo de mis hermanos. Lo primero que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que la gente hac\u00eda fila ordenadamente para abordar el bus en silencio. Qu\u00e9 distinto a los buses en Managua, todos queriendo entrar al mismo tiempo y gritando. Esperamos nuestro turno y abordamos el bus, que iba repleto. Nos dirigimos al centro, apretujados, pero con nuestros ojos muy abiertos al entorno urbano de aquel Santiago de los a\u00f1os setenta. Impresionante aquella vista magn\u00edfica de la cordillera gigante, inmensa, blanca, azulada y bella. La plaza de armas me pareci\u00f3 gigantesca, rodeada de edificios hist\u00f3ricos, de un estilo que solo hab\u00eda visto en pel\u00edculas y fotos de ciudades europeas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos bajamos en el Paseo Ahumada a un costado de la Plaza de Armas que nos quedaba a la izquierda. Est\u00e1bamos realmente emocionados. Cuando nos bajamos de la micro, hago el recuento de mis pertenencias y que se me va el alma del cuerpo, que susto, no ve\u00eda mi malet\u00edn negro \u201csamsonite\u201d, al bajarme en el tumulto, lo hab\u00eda dejado en la parte delantera de mi asiento, donde lo apretaba detr\u00e1s de mis pantorrillas. En el malet\u00edn estaban todas mis cosas de valor para mi nueva vida en Chile: El pasaporte, los pocos d\u00f3lares que ten\u00eda, los certificados de notas, la direcci\u00f3n de Sergio Moraz\u00e1n adonde \u00edbamos. Sent\u00ed que me mareaba, me faltaba el aire. Reacciono y le digo a Mauricio, vos que sos m\u00e1s r\u00e1pido que yo (al menos era m\u00e1s flaco), corr\u00e9 y alcanz\u00e1 al bus, -que ya se alejaba-Yo me quedo cuidando las mochilas. El bus cada vez m\u00e1s lejos se hac\u00eda cada momento m\u00e1s chiquito ante mis ojos. Mi esperanza era que sab\u00eda que en todas partes los buses urbanos tienen paradas cada doscientos metros m\u00e1s o menos, y yo esperaba que Mauricio alcanzara al bus y recuperara mi malet\u00edn. \u00bfC\u00f3mo lo har\u00eda? no sab\u00eda, solo se me ocurri\u00f3 que corriera y corriera.<\/p>\n\n\n\n<p>Mauricio corri\u00f3 unos sesenta metros y se detuvo jadeando. Yo mir\u00e9 al bus que se deten\u00eda m\u00e1s adelante, agitaba mis brazos y gritaba a Mauricio para que siguiera, Mauricio ni siquiera me escuchaba. El bus se detuvo unos segundos y sigui\u00f3 su marcha hasta que se hizo un punto en el horizonte de aquella inmensa arteria urbana, llena de autom\u00f3viles, hasta que desapareci\u00f3 llev\u00e1ndose mi precioso malet\u00edn con todo lo que era importante para mi futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Daba igual un sentido que el otro, atr\u00e1s o adelante, de todas maneras, est\u00e1bamos jodidos y perdidos. Cruzamos la calle y tomamos hacia la izquierda. Vi un uniformado que parec\u00eda polic\u00eda de desfile militar en d\u00eda de fiestas patrias. En Nicaragua los uniformados parec\u00edan soldados de combate en tiempo de la segunda guerra mundial, con rifle \u201cgarand\u201d casco y todo. El rostro se me ilumin\u00f3. Quiz\u00e1s \u00e9l podr\u00eda ayudarme, parec\u00eda buena gente y me inspiraba confianza. Le cont\u00e9 mi historia en unos segundos. Le describ\u00ed el bus donde hab\u00eda olvidado mi malet\u00edn negro como un bus de colores rojo y amarillo mostaza, le mostr\u00e9 el boleto numerado que hab\u00eda utilizado en el bus. Tal vez podr\u00eda localizar la unidad y reportar mi p\u00e9rdida, tal vez alguien hab\u00eda encontrado mi malet\u00edn y me lo guardaba, qu\u00e9 se yo lo que pens\u00e9. El boleto dec\u00eda claramente ETC y un n\u00famero.&nbsp; Me qued\u00f3 viendo con l\u00e1stima y me dice: Es la Empresa de Transportes del Estado, mire a su alrededor me dijo, debe haber como 600 unidades como \u00e9sta circulando en Santiago y todas pasan por aqu\u00ed, ech\u00e9 una mirada alrededor y efectivamente las calles me parec\u00edan llenas de autobuses iguales al m\u00edo, al que se hab\u00eda llevado mi malet\u00edn negro, se me detuvo el coraz\u00f3n por unos segundos\u2026silencio\u2026profundo silencio de mi parte, solo el ruido de fondo. Sensaci\u00f3n de confusi\u00f3n, de estupidez, de miedo, que se yo como me sent\u00eda. El militar de desfile, dio la vuelta y sigui\u00f3 con su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Daba igual adelante que atr\u00e1s, a la derecha que a la izquierda, total est\u00e1bamos perdidos en una jungla de cemento de cuatro millones de habitantes y seiscientos buses rojos con amarillo mostaza todos iguales. Gir\u00e9 siempre a la izquierda, atraves\u00e9 la gran plaza, que me pareci\u00f3 inmensa, con muchos ancianos que me parecieron familiares, todos parec\u00edan sacados de las caricaturas de Quino el creador de Mafalda. Empec\u00e9 a ver el paisaje urbano, las bancas, los jardines, los viejos de Quino en las bancas, los perros, a escuchar a la gente hablar y a los pregoneros con su rar\u00edsimo preg\u00f3n imposible de entender. La gente nos parec\u00eda amable, educada, las muchachas preciosas, solo que no entend\u00edamos nada de aquel habladito cantado, mel\u00f3dico, con subidas y bajadas que se aceleraba y aplanaba, terminando muy bajito acentuando la \u00faltima s\u00edlaba que invariablemente sonaba puuu\u2026. inentendible.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi a la gente haciendo fila como siempre muy ordenados, delante de aquellos benditos buses iguales, varios buses, varias filas. Me acord\u00e9 de los buses de Managua y su desorden. Me acerqu\u00e9 a una fila con la intenci\u00f3n de hablar con el encargado del bus, tal vez me daba alguna pista. Le pregunt\u00e9 a la primera se\u00f1ora en la fila. Menuda ella, vestida de blanco. Se\u00f1ora, \u00bfUd, ha visto al conductor de este autob\u00fas? No, me dijo, \u201clo estamos esperando puuu\u201d&#8230; Sent\u00ed algo como una fuerza que me atra\u00eda al bus, me asom\u00e9 al interior por la puerta delantera. All\u00e1 al fondo a la derecha, quietecito, como esper\u00e1ndome, sobre el piso del bus, arrimado al asiento que da al pasillo, que es lo que veo, mis ojos se agrandaron, no lo pod\u00eda creer. Mi malet\u00edn negro samsonite que como que me miraba. Vacil\u00e9 por un segundo y le dije a la se\u00f1ora, Se\u00f1ora, ese malet\u00edn negro al fondo es m\u00edo, lo estaba buscando, lo dej\u00e9 en este bus. Me mir\u00f3 como que si yo fuera un idiota. Si es suyo t\u00f3melo puuu, me dijo muy tranquila y sonriente con su acento atiplado. Entr\u00e9 r\u00e1pido y tom\u00e9 lo que me pertenec\u00eda. Abrac\u00e9 a mi malet\u00edn y le di un beso como si fuera un ni\u00f1o querido. No lo pod\u00eda creer. Cu\u00e1ntas cosas ocurrieron para que yo tomara exactamente esa direcci\u00f3n que tom\u00e9 al caminar desconsolado y llegara al punto donde ese mismo autob\u00fas estaba entre otros muchos autobuses iguales, y yo recuperara mi malet\u00edn negro samsonite, que nadie vio, que nadie toc\u00f3, que nadie rob\u00f3 y que esperaba por m\u00ed. Todav\u00eda lo recuerdo y me sigue pareciendo imposible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando era un estudiante de segundo a\u00f1o de arquitectura en Managua, a los 17 a\u00f1os, adquir\u00ed un malet\u00edn negro tipo\u201d Samsonite\u201d en el que sol\u00eda llevar mis papeles, l\u00e1pices de colores, plumillas, acuarelas, gomas de borrar y dem\u00e1s \u00fatiles propios de los arquitectos en formaci\u00f3n. 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