{"id":137,"date":"2022-08-16T00:42:02","date_gmt":"2022-08-16T00:42:02","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/?p=137"},"modified":"2022-08-22T16:41:00","modified_gmt":"2022-08-22T16:41:00","slug":"la-estacion-terminal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentosdedonvictor.com\/index.php\/2022\/08\/16\/la-estacion-terminal\/","title":{"rendered":"La estaci\u00f3n terminal"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Octubre 2012<\/strong><\/p><p><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>\u201cDedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo much\u00edsimo bueno que poseemos\u2026\u201d&nbsp;<\/em><\/p><p><em>P. Damian.&nbsp;<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda me percat\u00e9 del movimiento de gente que iba y ven\u00eda en aquellos enormes salones rodeados de jardines de la terminal de viajeros, hab\u00eda mucha claridad en el ambiente y todo tipo de personas deambulaban en todas las direcciones imaginables. No s\u00e9 cuanto tiempo llevaba en esa terminal. Hab\u00eda caminado muchas veces entre tanta gente que iba y ven\u00eda, pero hasta ahora realmente me fijaba bien en la gente y en lo que me rodeaba. Respir\u00e9 profundamente. Llen\u00e9 mis pulmones con largura, como si acabara de despertar de un gran letargo y tomara conciencia de mi respiraci\u00f3n. Bastaba con poner un poco de atenci\u00f3n para darme cuenta de la diversidad y de la condici\u00f3n de las personas que entraban y sal\u00edan de aquella terminal, de una impresionante pero extra\u00f1a arquitectura cambiante, con rasgos &nbsp;a veces antiguos, a veces muy modernos, con ambientes lujosos y brillantes, con muchos detalles art\u00edsticos de buen gusto, pero tambi\u00e9n con mucha decoraci\u00f3n al estilo kitsch.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda salones que m\u00e1s bien parec\u00edan un museo de historia y otros que parec\u00edan una representaci\u00f3n del futuro, como un escenario de la serie de viaje a las estrellas. De pronto uno se daba cuenta que tambi\u00e9n hab\u00eda grandes &nbsp;salones con se\u00f1ales de deterioro por descuido, llenos de gente y de basura que apenas se escond\u00eda, en realidad un tanto oscuros, muy sucios y pobres. Pero la terminal siempre me parec\u00eda grandiosa, me encantaba recorrerla. Hab\u00eda descubierto unos jardines&nbsp; bell\u00edsimos con toda clase de flores, mariposas y p\u00e1jaros. Me impresion\u00f3 descubrir la belleza de los \u00e1rboles gigantescos que hab\u00eda un poco m\u00e1s all\u00e1, llenos de fuerza y de vida. Sobre todo la luz que hab\u00eda en el ambiente, como estallaba a cada segundo con colores encendidos, que pasaban del azul intenso, al prusia, al celeste y al rojo, naranja y amarillo\u2026pero hab\u00eda tantas otras cosas interesantes que ver, que m\u00e1s bien pas\u00e9 de largo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me di cuenta que en realidad no era como yo siempre hab\u00eda cre\u00eddo: una sola terminal, m\u00e1s bien se trataba de una enorme terminal con varias terminales interconectadas por sistemas de transporte diferentes. Hab\u00eda trenes internos que circulaban a gran velocidad en la superficie, algunos eran subterr\u00e1neos y otros elevados. Tambi\u00e9n hab\u00eda autobuses atestados, camiones de todo tipo y peque\u00f1os carros como de feria de m\u00faltiples formas y colores. Pero si uno era curioso como yo y se aventuraba a recorrer un poco m\u00e1s aquella gigantesca e intrincada terminal, se daba cuenta que hab\u00eda muchos corredores e interminables pasillos, llenos de tiendas de toda clase, restaurantes, cafeter\u00edas, salones de masaje y entretenimientos, salas de internet, toilettes y hasta hoteles para todos los gustos y bolsillos, aquello era fascinante, por lo variado, por lo cambiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Era curioso, la gente estaba en la terminal de terminales, muy ocupada haciendo cosas de las m\u00e1s raras y hasta cierto punto absurdas. No importaba en qu\u00e9, pero el juego consist\u00eda en gastar el tiempo y parecer importante. Todos ten\u00edamos unos cupones con puntos acumulados que cambi\u00e1bamos por tiempo de entretenimiento, as\u00ed fuera comprando cosas que no necesit\u00e1bamos, siempre que pareci\u00e9ramos importantes. Entre m\u00e1s cupones y m\u00e1s puntos, m\u00e1s tiempo pod\u00edamos gastar. Cada vez la terminal era m\u00e1s compleja y ofrec\u00eda cada vez m\u00e1s y mejores entretenimientos para todos los gustos para esos miles de personas que circul\u00e1bamos por todas partes, mientras esper\u00e1bamos nuestro viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como una inmensa feria para toda clase de p\u00fablico, como una versi\u00f3n ampliada de un circo virtual, en el que los espectadores, los actores, los magos, los trapecistas, los vendedores de chucher\u00edas y los payasos \u00e9ramos nosotros mismos. Solo que a diferencia del circo, no pag\u00e1bamos por ver una funci\u00f3n. Nosotros \u00e9ramos la funci\u00f3n. Pero hab\u00edamos ensayado nuestros papeles tantas veces que luc\u00edamos de maravilla, o al menos as\u00ed nos parec\u00eda. Mientras tuvi\u00e9ramos cupones y m\u00e1s puntos acumulados podr\u00edamos participar de aquel itinerante circo que era la terminal. Tambi\u00e9n hab\u00eda algunas personas en los rincones oscuros y apartados de la terminal que evidentemente luc\u00edan muy mal, vest\u00edan harapos y estaban muy sucios, la mayor\u00eda de nosotros los evitaba o pasaba de largo sin verlos directamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los viajeros estaban siempre movi\u00e9ndose, de lejos parec\u00edan como un desfile de hormigas en una y otra direcci\u00f3n cargando siempre algo, siempre muy ocupados. Las maletas de algunos eran tan grandes y pesadas que necesitaban varios ayudantes y varios carritos para poder llevarlas. Aunque algunos, muy pocos, llegaban en limousines blancas o negras y entraban y sal\u00edan de salones VIP. Eran los pasajeros de primera clase. Se distingu\u00edan por su porte y aspecto, como dir\u00edan en el ej\u00e9rcito. Pero al fin de cuentas todos \u00e9ramos viajeros y tom\u00e1bamos los mismos trenes, pero en distintos compartimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n de aquellos viajeros, era el uniforme vestimenta que llevaban, luego la forma de caminar y la expresi\u00f3n en sus rostros. Muchos, los m\u00e1s j\u00f3venes, hombres y mujeres llenos de tatuajes y abalorios que colgaban de sus orejas o narices y el pelo pintado en varios colores, como azul o rojo zanahoria. Quer\u00edan llamar la atenci\u00f3n, como diciendo f\u00edjate en m\u00ed, estoy aqu\u00ed. Pocos, pero muy llamativos y un tanto acicalados ostentaban con orgullo todos los colores del arco iris. Otros con prendas muy finas y elegantes, aparentemente costosas, se mov\u00edan aprisa a un ritmo casi marcial cargando diferentes versiones, todas parecidas, de maletas, mochilas y carteras. Otros, los menos y los m\u00e1s viejos, con rostros acartonados, arrastraban los pies al caminar y luc\u00edan un poco cansados. Algunos iban solos en sillas de ruedas con motor y sin motor, otros iban acompa\u00f1ados. Hab\u00eda ni\u00f1os, unos reci\u00e9n nacidos empujados en sus simp\u00e1ticos cochecitos o cargados como canguros, los&nbsp; m\u00e1s grandecitos subidos en carritos como de supermercado y algunos adolescentes, con sus familias o en grupos bullangueros con camisetas y gorras casi iguales, que apenas se diferenciaban unas de otras por los colores y logotipos de alguna escuela, asociaci\u00f3n o cofrad\u00eda a la que seguramente pertenec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda &nbsp;j\u00f3venes con uniformes militares. Me fij\u00e9 mejor y me di cuenta que tambi\u00e9n hab\u00eda viejos y viejas, un poco rechonchos, con caras de cansados y vestidos con uniformes de empleados, gastados y zapatos deportivos viejos, otros caminaban muy elegantes, como due\u00f1os de la terminal, hombres y mujeres con trajes azul marino oscuro con kepis y rayas y botones dorados en las chaquetas, las mujeres con sombreritos peque\u00f1os, casi absurdos y muy maquilladas, siempre mirando al frente, parec\u00edan maniqu\u00edes. Hab\u00eda unos con maletines y uniformes de ejecutivos de negocios, con saco y corbata impecables y los zapatos brillantes, tambi\u00e9n hab\u00eda gente con uniformes de religiosos, desde hombres con barba y colochos como rabinos, algunos vestidos de negro con cuello blanco como curas, hasta unos rapados con vestimentas anaranjadas como monjes o con turbantes como ayatolas, todos miraban de soslayo a los dem\u00e1s, como due\u00f1os de la verdad \u00a1Parec\u00edan muy importantes!<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n&nbsp; hasta &nbsp;los que parec\u00edan estar sin uniforme estaban uniformados con uniformes raros, mujeres y hombres tatuados como los punks o los g\u00f3ticos, como disfrazados para una fiesta de Halloween. Algunos luc\u00edan como hippies viejos, barbados y con aretes en las orejas o mujeres con faldas muy largas con dise\u00f1os ind\u00edgenas y el pelo muy largo, llenas de pulseras y toda clase de adornos colgantes que sonaban cuando caminaban. Tambi\u00e9n los hab\u00eda muy informales con uniformes como de&nbsp; gente sin uniforme: Camisetas de algod\u00f3n, jeans y sandalias o zapatos t\u00e9nis. Qu\u00e9 curioso pens\u00e9, en esta terminal todos tenemos un uniforme, hasta los que no creemos portar uno. Hab\u00eda gentes de todas partes y de todas las razas y colores, con gorras y sin gorras, con turbantes, con sombreros, con sombreritos, con pa\u00f1uelos, rapados o con pelo largo, con coleta, con barba y sin barba, pero todos viajeros uniformados.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s del taconeo de las mujeres que pasaban casi corriendo, del parloteo sin sentido de algunos empleados del servicio de mantenimiento y del ruido que hac\u00edan los que com\u00edan cualquier cosa en los m\u00faltiples expendios de suvenires, caf\u00e9, chucher\u00edas y comida r\u00e1pida, se manten\u00eda aquel sonido de fondo, inigualable, extra\u00f1a mezcla de sonidos humanos y zumbidos mec\u00e1nicos, de escaleras el\u00e9ctricas, ascensores, m\u00e1quinas de limpieza y aparatos de climatizaci\u00f3n artificial. Sobre todo, cada cierto tiempo cuando menos lo esperabas, o\u00edas aquel sonido electr\u00f3nico, como de timbre de casa con tono de emergencia de hospital, que te hiela la sangre y te crispa los nervios, seguido de las llamadas que con voces artificiales, rob\u00f3ticas, anunciaban llegadas y salidas de los viajeros. Esa mezcla de sonido persistente, casi como est\u00e1tica, representaba el ajetreo de d\u00eda y de noche que aquellos millones de pasajeros protagonizaban yendo y viniendo de alguna parte a alguna parte, en cada instante de sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sala de espera de la terminal, todos parec\u00edan muy preocupados por algo muy importante, no hablaban entre s\u00ed y ni me miraban, pero estaban constantemente conectados a la red con sus relucientes pantallas port\u00e1tiles y luc\u00edan muy serios ensimismados en sus cosas, sobre todo estaban como en otro mundo, absortos, con sus laptop o con sus tabletas, y si no era as\u00ed, siempre estaban hablando a trav\u00e9s de un Iphone o un Ipod o por un tel\u00e9fono celular barato, o tom\u00e1ndose selfies. Muchos hablaban de reuniones, negocios, env\u00edos, precios, ganancias. Estaban como son\u00e1mbulos, embobados mirando pantallas, pantallas, hab\u00eda pantallas por todos lados. La era del cristal, la era digital, la era del touch. La era de la pantalla. Yo quer\u00eda mirarlos a los ojos y hablarles a ellos no a sus aparatos, quer\u00eda decirles que se fijaran en lo bonito que hab\u00eda en el entorno, quer\u00eda hablarles del jard\u00edn y los \u00e1rboles que hab\u00eda descubierto, pero era dif\u00edcil, nunca les mir\u00e9 a los ojos, nunca me miraron. Solo los ni\u00f1os me miraban directamente a los ojos sin parpadear, \u00a1ah! c\u00f3mo quer\u00eda ser ni\u00f1o otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto\u2026El sonido que te crispa los nervios\u2026la voz met\u00e1lica\u2026 rob\u00f3tica\u2026 ensayada\u2026el sobresalto\u2026la sangre helada \u201cTransportes infinito hace la \u00faltima llamada para su viaje. Pasajeros favor abordar\u201d\u2026La fila empez\u00f3 a moverse, uno a uno entraron, primero los de primera clase, despu\u00e9s los de clase ejecutiva. Yo esta vez no entr\u00e9, no me tocaba a m\u00ed. Otra vez me cancelaron el viaje, no sab\u00eda hasta cuando iba a escuchar de nuevo aquel pitido electr\u00f3nico que me crispaba los nervios. Repentinamente ten\u00eda tiempo de ir al jard\u00edn y contemplar mis flores, mis p\u00e1jaros, mis mariposas y mis \u00e1rboles con aquella luz de colores cambiantes. No me fij\u00e9 en mis cupones con puntos, ni las pantallas, ya no me importaban. Solo pens\u00e9 que este era mi momento y ten\u00eda ese instante para m\u00ed. Tal vez esta vez pudiera ver directamente a los ojos a alguien que quisiera verme y agarrados de la mano, podr\u00edamos jugar como ni\u00f1os y compartir el tiempo de espera correteando por los inmensos pasillos iluminados, o adentrarnos al bosque y contemplar las maravillas que hab\u00eda pasado por alto, disfrutando de aquella maravillosa terminal, antes de que me llamaran otra vez con aquel pitido maquinal que hiela la sangre y esta vez fuera para hacer aquel viaje final, el viaje definitivo, sin retorno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octubre 2012 \u201cDedicamos mucho tiempo pensando en lo que nos hace falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo much\u00edsimo bueno que poseemos\u2026\u201d&nbsp; P. 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